20.6 C
Buenos Aires
17 enero, 2022
Energía

Fortescue: ¿Un proyecto de hidrógeno o un globo de ensayo?

Los anuncios del gobierno nacional sobre la inversión de 8.400 millones de dólares por parte de los australianos están lejos de concretarse.

La parafernalia montada en torno al anuncio realizado por el gobierno nacional en el marco de la COP26 de que la australiana Fortescue Future Industries planea invertir 8.400 millones de dólares en la provincia de Río Negro para construir una planta de hidrógeno buscó demostrar a locales e internacionales que la Argentina atrae inversión extranjera. Nada más distante de la realidad.
El proyecto Pampas de la unidad de energía de la minera Fortescue Metal Group es, por ahora, más una expresión de deseo que una realidad que pueda llevarse a cabo en el mediano plazo ya que carece de todos los fundamentos necesarios para que una empresa de ese tamaño pueda sustentar una decisión de desembolso de una suma de dinero de ese nivel.
La compañía se encuentra en un estadio inicial en lo que respecta a los estudios necesarios para llevar adelante una obra de estas dimensiones. Por el momento, ha contratado personal y consultoras locales que están trabajando en toda la documentación e información necesaria para realizar la prefactibilidad, que será la primera evidencia concreta que servirá para determinar su viabilidad.
Luego, Fortescue Future Industries seguirá profundizando en el análisis de los recursos y el negocio que le permitirá determinar la factibilidad definitiva de Pampas y que determinará si es posible encararlo, qué nivel de desembolsos se necesita realizar para su construcción, además de los costos operativos y de mantenimiento que acarreará.
Para llevar a cabo esto, planea contratar una consultora internacional que tomará todos los estudios realizados localmente y le sumará información sobre los productos de construcción, la cantidad de energía y agua para las obras, el lugar de alojamiento para las 1.800 personas que se emplearán en el proceso, las plantas de hormigón por lotes, los sitios de descarga para los equipos que tengan disponibilidad de grúas capaces de levantar 240 toneladas y la capacidad de las rutas para permitir la llegada de 3.000 camiones de 23 toneladas, entre otras cosas.
Todo este proceso le llevará al menos dos años de trabajo para estar listo, según estimaciones de la propia compañía. Una vez concluido el estudio de factibilidad, Fortescue Future Industries deberá seleccionar a un contratista que realice su diseño y uno que lleve adelante las obras.
Estos serán los encargados, a su vez, de llamar a licitaciones privadas para adquirir los principales artículos críticos y de largo plazo para la construcción de las plantas y los parques de energías renovables. Sin embargo, los pedidos o reservas para la producción de los artículos críticos recién se harán cuando se complete la siguiente etapa.
Con todo esto sobre la mesa, sus directivos estarán facultados para tomar la Decisión Final de Inversión (FID). La empresa señala en los documentos de Pampas que, antes de hacerlo, deberá salir a buscar financiamiento para poder llevarlo a cabo y contar con asesoramiento sobre si seguir o no seguir con el proyecto (Go-Nogo por sus siglas en inglés).
En el caso de que la compañía tome la decisión de avanzar, deberá iniciar los trabajos de presentación de la Evaluación de Impacto Ambiental y Social (EIAS) y otras licencias, que serán comandadas por su equipo de Aprobaciones en su sede de Perth, Australia. Su objetivo es contar con todos los permisos requeridos listos al final del período de diseño de la planta.
Sin embargo, el proceso de aprobación puede durar hasta dos años, según cálculos de la compañía, en los que “no se puede romper el terreno” ni llevar “a cabo importantes investigaciones geotecnológicas”, por lo que lo considera esta tarea como un factor de “alto riesgo” parea el proyecto.
Por esa razón, el anuncio del gobierno nacional resultó cuanto menos aventurado. A esto, se suma que sus dichos de que la construcción de la planta piloto con capacidad para producir 35.000 toneladas de hidrógeno se iniciará en 2022 y empezará a operar en 2024, algo que resulta poco probable, por el momento.
Difícilmente, esto pueda ocurrir ya que la compañía aún no inició ni siquiera las pruebas de viento en cuatro de las cincuenta locaciones que seleccionó para levantar los parques eólicos, un proceso que requiere de un año de mediciones.
“Los datos de viento actuales se toman de sitios web y no tienen ninguna referencia física. Se necesita un seguimiento físico durante un mínimo de doce meses para establecer el recurso”, sostiene la empresa, por lo que considera este punto de alto riesgo para el proyecto. Para mitigar esto, su personal se involucrará en realizar mediciones e informar sobre los recursos cada tres meses.
De su resultado, dependerá la viabilidad de Pampas ya que la energía renovable es un factor esencial en el proceso de fabricación del hidrógeno, nitrógeno y amoníaco, además de para la desalinización, por lo que tendrá que contar con un factor de capacidad suficiente para que lo haga rentable.
A instancias del gobierno, Fortescue Future Industries mantuvo reuniones preliminares con la empresa controlada por el Estado, IMPSA, sobre la posibilidad de realizar estos trabajos y adquirir equipamiento para su desarrollo, afirma una fuente cercana a la compañía mendocina.
A esto se suma que la compañía australiana tampoco terminó de decidir aún dónde instalará las plantas solares que complementarán el suministro eléctrico de las eólicas cuando no generen o los niveles de vientos sean bajos, ya que las instalaciones requieren un mínimo indispensable para mantener operativos los sistemas de electrólisis de Haber-Bosch que utilizará en el proceso de fabricación del amoníaco.
Dentro de las alternativas que bajara. se encuentra la construcción de un parque solar o uno termosolar que se conecte al Sistema Interconectado Nacional (SIN) en Jujuy o Salta con una producción inicial de 100 MW, expandible hasta los 500 MW, para formar una carga base.
Como informó Desarrollo Energético, Jujuy Energía y Minería Sociedad del Estado (Jemse) está terminando de desarrollar la tecnología para levantar una planta piloto termosolar de 11 MW en su provincia, pero precisa de la aprobación de un PPA de parte de la Secretaría de Energía de la Nación para poder conseguir el financiamiento necesario para respaldar los 100 millones de dólares que requieren las obras.
Pese a esto, Fortescue Future Industries desistió de avanzar, por el momento, con esta idea debido a la falta de disponibilidad de agua en la zona para un proceso de esta magnitud que requiere de 3.000 litros por hora por MW, explica una fuente que conoce de cerca el proyecto.
La opción que le queda en carpeta, entonces, es construir un parque solar de 500 MW en algún lugar de la Puna salteña o jujeña, para el que aún no tiene seleccionada la locación, aunque podría comprar algún proyecto que ya tuviera hecha las mediciones correspondientes.
Para inyectar esta energía al Sistema Interconectado Nacional (SIN), la empresa australiana deberá realizar el tendido de 100 kilómetros de líneas de alta tensión de 132 kV y de ultra alta tensión de 500 kV.
La idea de construir un parque solar también cuenta con inconvenientes ya que la zona carece de espacio en la línea de alta tensión InterAndes, de 345 kV, ya que cuenta con una capacidad de transporte total de 700 MW de los cuales las plantas solares Cauchari I, II y III (300 MW) y Altiplano (200 MW) están utilizando 500 MW. Los restantes 200 MW los tiene reservados Jemse para levantar Cauchari IV y V.
Entonces, para poder concretar su proyecto, la empresa australiana tendrá que esperar hasta que el gobierno nacional licite alguna línea nueva o construir una propia. Esta última opción podría encarecer aún más el proyecto.

Información confusa
El anuncio del gobierno de Alberto Fernández es cuanto menos confuso ya que los volúmenes de producción anunciados no concuerdan con los montos a invertir y, tampoco, con los valores que tiene la empresa en su carpeta.
El comunicado oficial emitido por Presidencia de la Nación el 1 de noviembre sostiene que Fortescue Future Industries planea levantar una planta con una capacidad de fabricar 2,20 millones de toneladas por año (t/a) de hidrógeno verde en 2030 para la que invertirá 8.400 millones de dólares.
Luego, afirma que la empresa australiana llevará a cabo el proyecto en tres fases. La primera, será la “piloto, para confirmar las capacidades previstas, con una inversión estimada en 1.200 millones de dólares, que producirá unas 35.000 toneladas de hidrógeno verde”.
Lo que no aclara es si estos volúmenes serán diarios o anuales, aunque tratándose de un piloto deberían ser en un plazo de doce meses, lo que implicaría una fabricación de 95,89 toneladas diarias.
Luego, el comunicado sostiene que vendrá la “primera etapa productiva, con una inversión estimada en 7.200 millones de dólares”, con la que “producirá unas 215.000 toneladas de hidrógeno verde” y se extenderá hasta 2028.
Aquí tampoco especifica si los volúmenes serán anuales o diarios. Sin embargo, si se considera que inicialmente había señalado que fabricaría 2,20 millones de t/a, estos números deberían corresponder a lo realizado por día.
Pero, esto también es errado, porque si fuera así, la producción debería ser de 78,48 millones de t/a. En cambio, si se estuviera refiriendo a la producción anual, esto implicaría 589 toneladas diarias, una cifra demasiado chica para ese nivel de inversión.
Por otro lado, el proyecto en el que está trabajando Fortescue Future Industries nunca habla de exportar hidrógeno verde sino amoníaco verde. Esto requiere un procesamiento mayor ya que precisa combinar el hidrógeno con nitrógeno, que se genera utilizando, en parte, el oxígeno que se libera en la electrolización del agua.
El programa que se ha planteado la compañía australiana se divide, en realidad, en cuatro fases y no en tres como anunció el gobierno nacional. Cada una consta de porciones separables vinculadas con el crecimiento de las instalaciones portuarias, de las plantas y de su capacidad de generación.
La primera etapa estará focalizada en el desarrollo de Punta Colorada e incluye la construcción de las instalaciones portuarias de aguas profunda (23 metros) con un muelle de 1,50 kilómetros o un amarre en un solo punto para cargar amoníaco en ocho barcos 80.000 m³ y 12 metros de calado para cumplir con los requisitos de exportación.
A su vez, incluirá levantar una planta de procesamiento de 650 t/d de amoníaco, otra de desalinización con el potencial transformar el agua marina en la cantidad de agua dulce necesaria para producir 25.000 t/d de amoníaco. Esta deberá ser expansible modularmente para incrementar su generación de 5 galones hasta los 20.
En lo que respecta a la energía, la empresa australiana tendrá que construir una red de transmisión para conectar los cuatro parques eólicos que generarán un total de 300 MW (50 turbinas de 6 MW cada una), los patios de maniobras y las subestaciones.
Esta etapa plantea como fuentes de energía alternativas la opción de levantar una planta solar en la Puna, una termosolar (que fue descartada) u otra eólica más al sur del proyecto conectados al SIN.
Para desarrollarlos y para una posible compra de 100 MW de electricidad de fuentes renovables generada por terceros la empresa se reunió con Genneia, unas de las principales compañías del sector, aunque por ahora no llegaron a ningún acuerdo, explica una fuente cercana a la firma local.
La construcción de estas y las siguientes etapas requerirá de un puerto con la capacidad de recibir contenedores o cargas de 250 toneladas. Una de las posibilidades que analiza es comprar la mina de hierro Sierra Grande que China Metallurgical Group Corporation (MCC) tiene paralizadas en las inmediaciones del proyecto y cuenta con un muelle en Punta Colorada.
Los australianos analizan utilizar sus instalaciones no sólo para la descarga de los equipamientos que necesitan para la construcción de las fábricas y los parques eólicos sino, que, también, podrían usarlo para la exportación del amoníaco.
Por eso, el estudio de factibilidad de Pampas incluirá una sección especial sobre las posibilidades de adecuar el actual muelle para ser reutilizado para las operaciones de Fortescue Future Industries.
En caso de que este puerto ubicado en Punta Colorada no pueda aceptar contenedores o cargas de 250 toneladas, se utilizará el de San Antonio Este, que se encuentra a 211 kilómetros de distancia por ruta.
La compra de la mina le podría traer, también, otros beneficios porque, en los terrenos aledaños, se encuentra un proyecto eólico que ya cuenta con los estudios de viento terminados y que podría servirle para la primera fase del proyecto y adelantar el inicio de las operaciones de la planta piloto.
En las siguientes etapas, la compañía australiana analiza construir tres nuevos puertos en las cercanías para ampliar la capacidad de despacho del de Punta Colorada y, así, poder dar abasto con lo producido en las respectivas plantas de amoníaco que le permitan alcanzar niveles de 20.000-25.000 t/d (8-9,13 millones de t/a).
Cada una de estas nuevas fábricas, tendrán a su vez, sus respectivas instalaciones de desalinización de agua marítima necesaria para abastecer la demanda que tendrán para su operación.
A su vez, la empresa construirá una red de transmisión eléctrica desde los parques eólicos, que servirá, además, de enlace entre las diferentes zonas para ayudar en la confiabilidad de la provisión de los 2.000 MW de energía que requiere la producción. Esto incluye 100 kilómetros de líneas de alta tensión de 132 kV y 200 kilómetros de ultra alta tensión de 500 kV.
Fortescue Future Industries planea instalar en la zona 400 aerogeneradores de entre 5 y 6 MW cada uno en cuatro locaciones diferentes que seleccionó entre las 50 que estudió en los 600 kilómetros que separan Punta Colorada, en Río Negro, de Comodoro Rivadavia, en el sur de la provincia de Chubut.
La empresa también está analizando instalar un sistema de almacenamiento de energía mediante batería (BESS, por sus siglas en inglés) alimentado por el suministro de los parques eólicos para guardar el exceso de producción y utilizarlo cuando se produzcan menores niveles de vientos.

El anuncio que no fue
Una de las grandes sorpresas que causó la noticia sobre los 8.400 millones de dólares que planea invertir Fortescue Future Industries en la Argentina, fue que la divulgó solamente Presidencia de la Nación y la compañía no sólo no emitió un comunicado de prensa paralelo (como suele hacerse en estos casos), sino que tampoco lo informó a la Bolsa de Australia, como es su obligación.
“Todas las compañías que están listadas en una Bolsa tienen que informar a los inversores sobre hechos relevantes que puedan afectar el valor de sus acciones. Una inversión de esta magnitud no puede no ser notificada”, explica una fuente del mercado que conoce de cerca la operatoria bursátil internacional.
Este es un caso similar al que ocurrió el 11 de noviembre cuando el gobierno nacional anunció que la empresa canadiense Josemaría Resources, del grupo Lundin, planea invertir 3.100 millones de dólares en la construcción de su mina de cobre, oro y plata Josemaría en la provincia de San Juan. Sin embargo, hasta el día de hoy, la compañía tampoco informó nada al respecto a la Bolsa de Toronto ni en su portal web.
Incluso, tanto los representantes de Fortescue Metal Group como los de Lundin se cuidaron de hablar de montos de inversión en las conferencias de prensa que se realizaron tras los “anuncios” presidenciales y sólo se refirieron a las oportunidades y el potencial que tiene la Argentina para sus proyectos.
“Hoy estamos con Josemaría. Hicimos los descubrimientos pertinentes y estamos encantados con lo que se viene. Estamos entusiasmados”, afirmó Adam Lundin, CEO de Lundin Groupo, ante los periodistas acreditados en la Casa Rosada, el 11 de noviembre
Diez días antes, en la COP26, Andrew Forrest, CEO de Fortescue Metal Group, explicaba: “Estamos listos para invertir en la Argentina, somos una empresa de energía de punta que contrata gente y capacitamos gente, y eso queremos hacer en su país. Estamos acá para que la Argentina sea líder mundial en energía renovable y para que sea exportadora”.
La decisión de la casa matriz de Fortescue Futures Industries, que es la que cotiza en Perth, de no informar sobre sus planes en el país generó suspicacias en la Argentina sobre la posibilidad de que el proyecto realmente se concrete y no quede en un mero anuncio que pudiera servirle al gobierno y para generar impacto en la COP26. La empresa prefirió no hacer comentarios al respecto, antes las sucesivas consultas realizadas por Desarrollo Energético.
A su vez, esto contrasta con los comunicados que emitió la compañía durante el mismo evento sobre el acuerdo firmado con JCB y Ryze Hydrogen para convertirse en el mayor proveedor de hidrógeno verde y renovable del Reino Unido (1 de noviembre) y sobre la sociedad con el Reino de Jordania en hidrógeno verde (4 de noviembre).
Esto se suma las noticias que había publicado meses antes sobre la decisión de aunar fuerzas con el puerto de Açu para desarrollar una planta de hidrógeno verde en Brasil (16 de mayo) o para explorar posibles proyectos de hidrógeno verde en la India (24 de julio). La Argentina no figura en su base de datos con ningún tipo de información.

Un país poco confiable
Para que el proyecto pueda llevarse adelante será necesario que se cumplan algunas cuestiones básicas que la empresa precisa para hacer un desembolso de esa magnitud, si es que, finalmente, decide realizarlo.
El primero es que el Ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación apruebe la instalación de una zona franca en Punta Colorada, lo que les permitirá a las empresas que se instalen allí contar con la exención al pago de ciertos impuestos. El proyecto está en manos de su titular Matías Kulfas desde el 26 de febrero, pero aún no ha tomado ningún tipo de decisión al respecto.
El funcionario realizará una videoconferencia con la gobernadora de la provincia de Río Negro, Arabela Carreras, y directivos de la compañía el 26 de noviembre en la que se espera que se realicen anuncios sobre el tema.
Fortescue Future Industries planea construir sus plantas, que ocuparán un terreno de 1,20 millones de metros cuadrados, en el predio de 638 hectáreas que destinara la provincia de Río Negro para este fin.
Allí, también el gobierno de Carreras espera que se monten otras industrias de soporte, fabricación de palas para aerogeneradores, talleres de fabricación y mantenimiento de electrolizadores, y para reparar y reemplazar tuberías de presión.
Otra medida que también podría traer estabilidad al proyecto Pampas es la futura ley de Hidrógeno que el gobierno aún no envió al Congreso, donde reposa otra presentada por la oposición y que nunca fue tratada.
“En la Cámara, no han mostrado interés. En el gobierno, dijeron que van a avanzar con el tema hidrógeno, pero por el momento, no se ha plasmado en nada concreto”, afirma el diputado Gustavo Menna.
Finalmente, el punto que mayor influencia tendrá en la decisión final de la empresa de llevar adelante la construcción de la planta de amoníaco es la inestabilidad económico-financiera y la falta de reglas del juego claras en el país.
Por eso, en el mercado especulan que será necesario que el gobierno cree un plan especial para blindar este proyecto de posibles nuevos impuestos, retenciones, restricciones al acceso a la compra de divisas y giros de dividendos al exterior y posibles decisiones arbitrarias que fuercen a la empresa a vender su producción en el país en lugar de exportarla, como ya ha ocurrido con el petróleo y el gas natural.
Este clima de inestabilidad es el mismo que ha llevado a la minera Corriente Argentina, subsidiaria de la canadiense First Quantum, a poner en pausa su proyecto de cobre Taca Taca, en la provincia de Salta.
“Se tienen que resolver algunas cuestiones de tipo cambiario; necesitamos tener libre disponibilidad de un porcentaje de las divisas generadas por las exportaciones. La construcción será financiada totalmente por la empresa a través de financiamiento internacional: esto significa el ingreso de dólares que se destinarán a la construcción, pero luego existen repagos de créditos y una serie de importaciones ineludibles, por lo que cuándo comencemos a exportar necesitamos que se nos provea de las divisas, al menos de una parte adecuada y razonable – le explicó el presidente de su unidad local, Carlos Ramos, a Panorama Minero -. Si tomamos una fotografía de hoy, existe una serie de trámites muy complejos, y no tenemos seguridad para lograr una provisión en parte de esas divisas. Esto tiene que estar claro, seguro y resuelto”.
Por eso, la Argentina deberá dar señales claras de que busca generar un clima de negocios apto para las inversiones internacionales y un respeto de las normas existentes en el país, antes de que empresas como Fortescue Futures Industries y otras decidan realizar desembolsos multimillonarios.
“La Argentina va a tener que recomponer la confianza porque hoy en día cuando una empresa piensa en esta clase de proyectos están antes en la lista Brasil, Chile y Uruguay. Ni a corto ni a mediano plazo nada de eso va a ocurrir”, concluye Juan Carlos Villalonga, director de la consultora M&V Consulting.

Por Hernán Dobry

Artículos Relacionados

Luft Latam busca desarrollar proyectos solares por 500 MW en la RenovAr 2

Hernán Dobry

DFC cancela negociaciones para financiar los parques eólicos de PCR

Hernán Dobry

Los secretos detrás de las mejoras de los precios de Portezuelo del Viento

Hernán Dobry

Deje un Comentario