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14 marzo, 2026
Petróleo y Gas

La guerra en Irán impacta directo al sector petrolero

La escalada militar pasó de ser un episodio geopolítico a generar un shock económico que movió los mercados energéticos, financieros.

La escalada militar entre los Estados Unidos, Israel e Irán pasó de ser un episodio geopolítico a generar un shock económico que impactó en los mercados energéticos, financieros y en el riesgo soberano en pocos días.
El alza del petróleo y del gas natural provocada por la guerra encareció la energía y el transporte. Eso generó una crecida en los costos de producción en toda la economía y las consiguientes presiones inflacionarias.
Para contenerla, los bancos centrales tienden a subir las tasas de interés, lo que encarece el crédito, reduce la inversión y el consumo. Esto afecta la rentabilidad de muchas empresas y golpea a los mercados financieros, ya que los inversores anticipan un escenario de tasas más altas y menor crecimiento.
Esa combinación termina condicionando la duración del conflicto: para los Estados Unidos, un petróleo demasiado alto alimenta la inflación y complica la política monetaria, por lo que tiene incentivos a evitar una guerra prolongada que altere el suministro energético global.
Para Irán, en cambio, mantener la tensión en el Golfo Pérsico y en las rutas petroleras es una forma de generar presión económica internacional y elevar el costo del conflicto para Occidente.
El resto de los países del mundo sufren las consecuencias de la guerra y pueden presionar a los participantes a interrumpirla. En ese sentido, la energía vuelve a convertirse en una variable central: cuanto más suba el crudo y más caigan los mercados, mayor será el incentivo global para que se resuelva rápidamente.

El impacto directo
Los ataques a infraestructura energética y a buques en el Golfo restringieron el tránsito en el estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial. El Brent volvió a superar los 100 dólares por barril, lo que incorporó una fuerte prima geopolítica ante el riesgo de mayores interrupciones logísticas.
Las tensiones también afectaron exportaciones de gas natural licuado (GNL), especialmente desde Qatar, lo que generó subidas de precios y volatilidad en los mercados de Asia y Europa, sus principales consumidores.
Las bolsas globales reaccionaron con caídas iniciales ante el aumento de la incertidumbre y el impacto potencial de energía más cara sobre la inflación y el crecimiento, con Lejano Oriente entre las regiones más afectadas.
La menor dependencia energética tras la revolución del shale amortiguó el impacto del shock petrolero en los Estados Unidos, ya que precios más altos también benefician a su sector energético.
En la Argentina se produjo un efecto dual. El petróleo más caro mejora la economía de la formación Vaca Muerta y el potencial exportador del país, pero la mayor aversión global al riesgo tiende a presionar al alza el riesgo país y a generar volatilidad financiera.

Por Daniel Dreizzen

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