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18 enero, 2021
Finanzas Minería

Un proyecto minero en la encrucijada por la inestabilidad argentina

La minera canadiense Josemaría Resources busca obtener financiamiento para construir su minar oro, cobre y plata.

La canadiense Josemaría Resources busca destrabar los escollos regulatorios que ha generado la Argentina para poder salir a buscar los 3.000 millones de dólares que necesita para construir la mina de cobre, oro y plata Josemaría, en la provincia de San Juan.
Los principales problemas que están impidiendo la llegada de estos fondos al país tienen que ver con la imprevisibilidad en las reglas del juego a las que los diferentes gobiernos han sometido a las empresas debido a los constantes cambios que han realizado en las normativas en los últimos años.
Las trabas más importantes son la falta de claridad en el porcentaje con el que se grabará a las exportaciones cuando empiece a funcionar el proyecto (retenciones), si podrá contar con acceso libre al mercado libre de cambios y la posibilidad de girar divisas al exterior para pagarle dividendos a los inversores que decidan fondear el desarrollo de la mina.
“Las condiciones que impone una ley, implica en que se cumplan las leyes. Necesitamos saber cuánto nos va a costar el dólar, si lo vamos a poder girar y que las retenciones que calculamos en el momento inicial del programa sean las mismas cuando empecemos a operar para que los inversores puedan calcular cómo será la devolución del dinero que pusieron”, afirma Iván Grgic, gerente de Asuntos Institucionales y Comunidades de Josemaria Resources a BNamericas.
Esta situación ya la había dejado en claro implícitamente la compañía canadiense cuando presentó el estudio de factibilidad de la mina el 19 de octubre. En el documento, no incluyó los montos que podrían cobrarle de retenciones a las exportaciones, dados los cambios constantes que se han dado en el país en esa materia.
Como las actividades de su planta recién se iniciarán en varios años (podría ser a partir de 2026), a sus técnicos les resulta imposible calcular los porcentajes con el que serán gravadas sus ventas al exterior.
En la actualidad, las exportaciones de cobre deben pagar 3 pesos por dólar, mientras que las de oro y plata cuenta con una alícuota de 8% desde octubre, cuando el gobierno reglamentó la reducción que había anunciado en febrero.
Directivos de la compañía, controlada por el grupo Lundin, vienen manteniendo reuniones con funcionarios de la Secretaría de Minería de la Nación hace varias semanas para explicarles el problema e intentar que se implemente un nuevo marco normativo que permita traer certidumbre a los inversores para su proyecto y que, también, sirva para todos los demás que están en carpeta.
Lo que plantea la compañía es un sistema similar al que usó la Secretaría de Energía de la Nación en el Plan Gas 4, en el que les aseguró a las compañías que quienes trajeran fondos para incrementar la producción de gas natural en el país tendrían libre acceso al mercado de cambio y podrían girar los pagos de los intereses y dividendos al exterior.
“Lo ideal sería tener los primeros cuatro años sin retenciones después de empezar a operar. Necesitamos decirles a los inversores que acordamos estas condiciones y darles la tranquilidad de que se van a cumplir. Si hay posibilidad de que el inversor pueda tener un retorno rápido de la inversión, es más fácil poder conseguir los fondos”, explica Grgic.
La empresa confía en poder obtener el financiamiento necesario ya que en el exterior el grupo Lundin cuenta con un renombre, como lo ha demostrado cuando logró el respaldo para desarrollar sus proyectos mineros en la Argentina, como fueron los casos de Bajo de la Alumbrera (hoy controlada por Goldcorp y Yamana Gold) y Veladero (operada por Barrick Gold y Shandong Gold).
“Serán 3.000 millones de dólares para entrar en producción. Algún componente de eso será un poco de capital. ¿Pero podemos transmitir la plata? Estoy seguro de que podríamos hacer un trato de transmisión en el lado del oro. Podríamos vender un porcentaje del depósito – explica Adam Lundin, presidente ejecutivo de la compañía con sede en Vancouver en un webinar -. Creo que todas las opciones están abiertas cuando posees el 100% de un gran proyecto encubierto”.
Por el momento, la compañía no ha realizado ningún pedido formal al respecto ante la Secretaría de Minería, pero el organismo se encuentra estudiando el proyecto y lo que requiere para ponerlo en marcha, al igual que lo está haciendo con el resto, explica una fuente cercana a la cartera controlada por Alberto Hensel que pidió mantenerse en el anonimato.
Josemaria Resources se encuentra actualmente trabajando en las reuniones preliminares con las comunidades para poder llevarlas a cabo en cuanto esté aprobado el estudio de impacto ambiental, a principios de 2022, en el que está abocada en este momento (espera concluirlo en el primer trimestre de 2021).
Sin embargo, la decisión de que la construcción del proyecto se pueda realizar “dependerá de lo que se resuelva en estos diálogos” que está manteniendo la empresa con el gobierno nacional, señala Grgic.

El proyecto
La empresa planea comenzar con los trabajos iniciales en el segundo semestre de 2021. Para entonces, ya debería tener cerrado el financiamiento, pues en el cuarto trimestre de 2021 proyecta arrancar con la construcción de la infraestructura de la mina y la planta de procesamiento.
Josemaría cuenta con reservas probadas y probables de 6.700 millones de libras de cobre, 7 millones de onzas de oro y 30,70 millones de onzas de plata. Según su estudio de factibilidad, podría producir anualmente un promedio de 136.000 toneladas de cobre, 231.000 onzas de oro y 1,16 millones de onzas de plata durante sus 19 años de vida útil. Representarán el 71%, 27,5% y 1,50% de sus ingresos, respectivamente.
“Estos son números defendibles realistas, todo ha sido analizado, reduciendo al nivel de variabilidad, y seguiremos avanzando muy contentos con las reservas. Es súper exclusivo tener este tipo de declaración de reserva. Sabes que hay mucho oro junto al cobre”, destaca Lundin.
Según el estudio de factibilidad, el valor presente neto del proyecto es de 1.530 millones de dólares a una tasa de descuento de 8% y cuenta con una tasa interna de retorno de 15,40%, calculada a precios de 3 dólares por libra para el cobre, 1.500 por onza para el oro y 18 por onza para la plata.
Josemaría Resources estima una producción anual promedio durante el primer trienio de 166.000 toneladas de cobre, 331.000 onzas de oro y 1,25 millones de onzas de plata, lo que permitiría una recuperación de la inversión en 3,80 años desde el comienzo de los trabajos de la planta, que contará con capacidad para procesar 152.000 toneladas por día.
Los metales producidos en la mina serán trasladados en camiones de 360 toneladas hasta la ciudad de San Juan y, desde allí, en tren casi 950 kilómetros hasta el puerto de Rosario, en la provincia de Santa Fe, donde se embarcarán para su exportación.
Esta fue una de las condiciones que impuso el Gobierno argentino, ya que una de las alternativas que se manejaban era trasladarlos del otro lado de la cordillera de los Andes para comercializarlos a través del océano Pacífico.
“Inicialmente analizamos ambas opciones en el estudio e hicimos una compensación, considerando no solo el costo sino también la practicidad proveniente del lado empinado de los Andes – señala vicepresidente de proyectos del grupo Lundin, Arndt Brettschneider, en el mismo webinar -. Se requiere una inversión significativa para poder operar de manera segura y continuamente sacar camiones del lado empinado de los Andes y, desde una perspectiva de costos, no tiene sentido agregar otro aspecto de costo de capital en un entorno de permisos más difíciles con un conjunto completamente nuevo de aprobaciones que serían necesarias para poder concentrarse a través de Chile y exportarlo a través de un puerto chileno”.
La compañía confía en que las características del proyecto y el mercado metalífero mundial en los próximos años contrarrestarán las condiciones macroeconómicas, la inseguridad jurídica y la falta de reglas del juego claras endémicas que existen en Argentina.
“Seguiremos viendo el aumento del precio del cobre en el tiempo y la electrificación del mundo conducirá a una mayor demanda y, lo que es más importante, los últimos cinco años ha sido un momento difícil en el espacio minero y no mucha gente ha hecho avanzar los proyectos – indica Lundin -. Hemos tenido la suerte de tener grandes accionistas que nos han permitido seguir impulsando este proyecto y ahora, cuando publicamos el estudio de factibilidad y miramos a nuestro alrededor, no hay demasiados compañeros, estamos en una liga propia. No veo mucha competencia para cuando las grandes empresas quieran comenzar a desarrollar o adquirir proyectos”.

Por Hernán Dobry

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