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29 enero, 2023
Energía

La nueva ley de hidrógeno incluirá retenciones a las exportaciones

El gobierno nacional planea enviar el nuevo proyecto al Congreso Nacional en los próximos días para fomentar la producción.

El gobierno de Alberto Fernández planea aplicarle retenciones a las futuras exportaciones de hidrógeno, como parte del proyecto de ley que enviará al Congreso en los próximos días con la que busca desarrollar esta industria en la Argentina.
La normativa, que está terminando de ser pulida por la Secretaría de Energía de la Nación, constará de un sistema de cobro progresivo a las ventas al exterior a lo largo de las tres décadas en las que estará vigente este nuevo régimen de incentivo.
“El proyecto tiene previsto algún tipo de alícuota, que son bajas, según el tipo de hidrógeno, y que tiene como objetivo financiar un fondo fiduciario que permita trabajar sobre la industrialización”, afirmó el subsecretario de Análisis y Planificación Productiva, Gabriel Vienni, en una entrevista realizada durante su visita a Madrid, el 8 de noviembre.
Según el borrador del proyecto de ley de “Promoción del Hidrógeno bajo en Emisiones de Carbono” al que tuvo acceso Desarrollo Energético, las exportaciones, medidas en términos del valor FOB por tonelada, estarán exentas de abonar este tributo durante los primeros diez años de vigencia de la normativa cuando se trate de las variedades verde o rosado y/o sus vectores asociados y estarán gravadas con una alícuota del 1,50% cuando sea de la azul.
Estos porcentajes, en tanto, se incrementarán al 1,50% y al 3%, respectivamente, durante la segunda década de vida del nuevo régimen de incentivo para el desarrollo de esta industria y alcanzarán finalmente, el 3% y 4,50% a lo largo de la tercera.
La decisión de gravar con retenciones a las exportaciones de hidrógeno viene siendo estudiada por la administración de Alberto Fernández desde hace ya varios meses a pedido de los gobernadores, tal como lo adelantó en exclusiva Desarrollo Energético en mayo.
“Se está conversando con las provincias y los diferentes sectores. Queremos llegar a un mecanismo de consenso que preserve a los inversores y que, también, deje satisfecho a los estados, los provinciales y el nacional. Vamos a generar un esquema que sea razonable y que satisfaga las demandas de los inversores”, sostuvo el por entonces ministro de Desarrollo Productivo de la Nación, Matías Kulfas, durante su viaje a Madrid, el 18 de mayo.
El proyecto de ley, también incluye una definición detallada sobre las características que deberá tener cada tipo de hidrógeno para formar parte de los beneficios que ofrecerá este nuevo sistema de promoción, así como también para el pago de las retenciones.
El verde será el que se obtenga a partir de fuentes de energías renovables, cualquiera sea su variedad. En tanto, el azul se generará con electricidad producida con una o más etapas de captura y almacenamiento de las emisiones de gases de efecto invernadero, para de reducir su liberación a la atmósfera.
En este caso, los parámetros que se considerarán en este último proceso podrán variar con el paso del tiempo, dependiendo de los cambios tecnológicos que vayan surgiendo y que permitan morigerar aún más estas consecuencias.
Por otra parte, la nueva normativa considerará como hidrógeno rosado a aquel que sea producido a partir de la energía generada de fuentes de origen nuclear.
Finalmente, establece que se vectores y productos de derivados a cualquier compuesto físico-químico que por sus características sea apto como medio de transporte, manipulación, procesamiento, acumulación y/o utilización de este elemento químico. Cada uno de ellos, en tanto, adoptará la nomenclatura equivalente al tipo de electricidad que utilice para su fabricación.

Los incentivos
El proyecto de ley incluye beneficios impositivos con los que busca atraer a los inversores locales y extranjeros a establecerse en el país para desarrollar proyectos destinados a crear oferta nacional de hidrógeno de bajas o nulas emisiones de carbono y sus vectores y derivados.
A su vez, estarán incluidos en este régimen aquellas actividades conexas que realicen obras de infraestructura orientada a su transformación, transporte, comercialización, almacenamiento y exportación.
Finalmente, también podrán participar de los beneficios los proyectos que utilicen el hidrógeno como insumo o como sustituto de cualquier combustible fósil en actividades productivas e industriales, incluyendo la agroindustria, la minería y la provisión de servicios de transporte de carga y/o pasajeros en el país.
“El proyecto tiene beneficios muy fuertes como amortización acelerada y devolución de IVA para las inversiones y estabilidad fiscal”, destacó Vienni durante su paso por España para intentar incluir a la Argentina en la cadena de hidrógeno del país Vasco.
La nueva normativa establece la devolución anticipada del IVA para las compras de bienes de capital o para obras nuevas y se realizará en un período fiscal para los casos de hidrógeno verde o rosado y de dos para el azul.
El monto será reintegrado como crédito fiscal para aplicación al pago de otros impuestos de la AFIP, siempre que el importe no haya sido absorbido por los débitos fiscales que puedan originarse por el normal desarrollo de la actividad.
Este es un punto delicado para las empresas ya que su implementación ha fracasado en el pasado tanto en el sector de energías renovables como en la minería ya que su devolución tardó tanto tiempo en realizarse que las continuas depreciaciones del peso terminaron licuando estos montos calculados en dólares.
Los proyectos también se beneficiarán con la amortización acelerada en el impuesto a las ganancias a partir del período fiscal de afectación del bien para inversiones vinculadas a hidrógeno verde y/o rosado hasta el décimo quinto año de vigencia de la nueva ley y para los amortizables durante un máximo de dos cuotas anuales, iguales y consecutivas.
De la misma forma, gozarán de esta posibilidad las nuevas obras de infraestructura iniciadas en ese mismo plazo, con idéntica cantidad de cuotas que surja de considerar su vida útil reducida en hasta un 70% de la estimada.
Para los proyectos de hidrógeno azul, estos beneficios regirán hasta el décimo quinto año de vigencia de la ley para bienes amortizables durante tres cuotas anuales, iguales y consecutivas.
Las nuevas obras de infraestructura iniciadas en ese mismo lapso recibirán idéntica la cantidad de cuotas que surja de considerar su vida útil reducida en hasta un 35% de la estimada.
A partir del decimosexto año, estos mismos proyectos de hidrógeno verde y rosado podrán amortizar los bienes en hasta un máximo de tres cuotas anuales, iguales y consecutivas.
De idéntica forma, las nuevas obras de infraestructura iniciadas en ese lapso contarán con la misma cantidad de cuotas que surja de considerar su vida útil reducida en hasta un máximo del 40% de la estimada.
Las empresas también gozarán de una compensación de quebrantos con ganancias por hasta una década y la carga financiera del pasivo financiero podrá deducirse de los intereses y las diferencias de cambio originados por la financiación de proyectos promovido por esta nueva ley.
Finalmente, los inversores accederán a una exención del impuesto sobre la distribución de dividendos o utilidades en la medida que sean reinvertidos en nuevos emprendimientos vinculados con la industria del hidrógeno en el país.
Para poder obtener estos beneficios, los proyectos deberán contar con un 20% de integración nacional, a partir de los cinco años de la promulgación de la ley, del 30% desde la primera década y del 40% desde la segunda.
Para este cálculo, se tomará en cuenta el valor de los equipamientos electromecánicos, bienes de capital (licencias y/o software, servicios de ingeniería, partes y piezas) producidos en el país que formen parte de las obras, sin contar el valor de la obra civil y la mano de obra utilizada.
A su vez, los proyectos deberán realizar en la Argentina actividades de investigación y desarrollo destinadas a generar conocimiento de nuevos procesos o bienes y servicios utilizados o aplicables en los procesos de fabricación, transporte, gestión y optimización de las energías, tecnologías de captura y conversión de dióxido de carbono.
También, podrán incluir el diseño de ingeniería y de electrolizadores, sistemas de separación, purificación, intercambiadores de calor, de compresión, licuefacción, gasificación, mantenimiento, almacenamiento, monitoreo, seguridad industrial, valorización y/o transformación del hidrógeno y la exploración de nuevos usos alternativos como combustible o vector de energía en procesos industriales, que aún no sean aplicables ni se encuentren en estadio de prueba piloto, o a la adquisiciones de software, aplicaciones para aplicación en esta industria.

Blindaje financiero
Una de las mayores preocupaciones del sector es la falta de previsibilidad del país en lo que respecta a las importaciones que se necesiten para el desarrollo del proyecto y el libre acceso a las divisas para pagar los créditos que se utilicen para financiar las obras y para girar dividendos a sus casas matrices.
Por eso, el gobierno decidió incluir una cláusula que establece que los inversores “gozarán de estabilidad fiscal por el término de treinta años, contados a partir de la promulgación de esta ley”. La duda es si esto podrá cumplirse o se dejará de lado como ha venido ocurriendo con regímenes similares sancionados en los últimos años.
Este nuevo esquema incluye a todos los impuestos directos, tasas y contribuciones nacionales, con excepción del IVA, por lo que las empresas que desarrollen actividades de producción de hidrógeno no podrán ver incrementada su carga tributaria.
Esto implica que no serán alcanzadas por la creación de nuevos tributos, ni por el aumento en las alícuotas, tasas o montos, ni por la modificación en los mecanismos o procedimientos de determinación de la base imponible, por medio de las cuales se establezcan pautas o condiciones distintas a las que se fijaban al momento en el que obtuvieron estos beneficios.
En cambio, quedarán fuera de este “blindaje” los cambios que se produzcan en los aportes y contribuciones con destino al Sistema Único de Seguridad Social (SUSS) y los impuestos indirectos o las variaciones ocasionadas por la paridad cambiaria y de los reembolsos, reintegros y/o devolución de tributos con motivo de la exportación.
También, estarán excluidos de este régimen todos los nuevos impuestos o tasas locales que puedan generar los municipios y/o provincias en el futuro, donde se instalen los proyectos de hidrógeno.
En lo que respecta a las importaciones, las empresas quedarán exentas del pago de estos derechos, tasa estadística, impuesto especial y gravámenes durante los primeros diez años de vigencia de la ley en lo que respecta a bienes de capital nuevos, líneas de producción completas, partes o componentes y repuestos, siempre y cuando no se desarrollen en el país otros de calidad “reconocida” que puedan satisfacer parcial o totalmente la demanda de la industria.
Esto incluye el ingreso durante una década de todo lo necesario para la instalación de parques de energías renovables, para la captura de gases de efecto invernadero resultantes de la fabricación de hidrógeno y para la provisión de servicios de transporte, montaje e izado de equipos de generación de electricidad verde para el abastecimiento de estos emprendimientos.
Estos proyectos, a su vez, podrán disponer libremente de hasta un 30% de las divisas obtenidas en las exportaciones realizadas con su producción. Este porcentaje podrá incrementarse en proporción a las ventas incrementales de la cadena de proveedores (equipamiento, piezas, partes y componentes) de hidrógeno.
A su vez, la nueva ley garantizará el acceso al mercado único libre de cambios (MULC) para pagar el capital y los intereses de los pasivos comerciales y/o financieros en el exterior y las importaciones vinculadas a la inversión realizada en estos emprendimientos, de acuerdo con la normativa vigente del Banco Central de la República Argentina (BCRA).
Sin embargo, aclara que la autoridad de aplicación “determinará las condiciones y forma de cálculo de los montos, alcance y duración”. Para eso, todas las operaciones “deberán ajustarse a las disposiciones” que establezca el gobierno como la entidad monetaria.

Promociones y financiamientos
La nueva ley también busca incentivar a los consumidores a adoptar el hidrógeno como fuente de energía, para lo cual no sólo ofrecerá beneficios impositivos, sino que, además, dispondrá de financiamiento tanto para quienes lo utilicen como para aquellos que lo produzcan en el país.
La norma establece una deducción especial en el impuesto a las ganancias para su adquisición local de la modalidad verde y rosa respecto al monto bruto de hasta el 50%, durante los primeros quince años y, luego de hasta el 25%. En el caso de la azul, no podrá exceder el 30% en el primer período.
A su vez, se aplicará una alícuota del 40% para las compras de los dos primeros para el uso en servicios de transporte de carga y/o pasajeros en todo el territorio nacional y del 15% para el tercero.
Finalmente, se podrá deducir hasta un 25% del impuesto a las ganancias para la adquisición de hidrógeno verde y rosa, o del 10% para la del azul cuando sea utilizado como materia prima a ser transformada o procesada para obtener un nuevo producto industrial, químico o petroquímico, durante los primeros quince años de vigencia de la ley.
A partir del decimosexto, la autoridad de aplicación determinará, los nuevos porcentajes en función de la oferta local y los niveles de sustitución del hidrógeno convencional por el de bajas emisiones.
A su vez, la nueva ley creará Fondo para el Desarrollo de la Industria Nacional del Hidrógeno (FONHIDRO), un fideicomiso que se utilizará para otorgar préstamos en pesos o dólares, para realizar aportes de capital, subsidios de tasa de interés, promoción de pruebas piloto o experimentales, y/o cualquier otra actividad o instrumento financiero para el desarrollo del sector público y/o privado, y al Sistema Científico Tecnológico Nacional, que propicie la creación de una cadena de valor local de esta industria.
Los fondos que provendrán del Tesoro Nacional no podrán ser inferiores al 10% del ahorro en combustibles fósiles que surja de la incorporación del hidrógeno en procesos industriales, minería, movilidad y/o cualquier otra cualquier aplicación que implique el reemplazo de combustibles fósiles e hidrógeno gris por sus alternativas verde, rosa o azul.
A esto, se le sumarán los recursos que surjan de la contribución especial de hasta el 0,50% proveniente de todas las importaciones de bienes, partes, componentes, servicios y/o repuestos que se destinen a los proyectos de fabricación del verde o rosa y del 2% para el azul.
A su vez, se destinará a este fideicomiso un 0,25% del valor FOB de todas las exportaciones de hidrógeno verde y rosado y sus derivados y del 1% para las del azul y/o sus vectores asociados.
También, se fondeará al FONHIDRO con el recupero de capital e intereses de las financiaciones otorgadas, los dividendos y utilidades percibidas por la titularidad de acciones o participaciones en los proyectos elegibles y los ingresos provenientes de su venta y los recursos producidos por sus operaciones, la renta, el fruto e inversión de sus bienes.
Finalmente, contará otros ingresos provenientes de aportes o créditos de organismos e instituciones nacionales, internacionales o multilaterales y de fomento al desarrollo, la transición energética y la descarbonización y con contribuciones, legados o donaciones que se efectúen a su favor.
Podrán acceder a estos beneficios tanto las empresas que busquen construir proyectos de fabricación, transporte y acondicionamiento de redes en el país como aquellos proveedores de bienes y servicios para la cadena de valor del sector y las instituciones técnicas y académicas que lleven adelante tareas de investigación e innovación sobre este tema.
Es que uno de los ejes principales que busca impulsar el gobierno es el desarrollo de la industria local de componentes que sean utilizados para la producción de hidrógeno, así como el estudio de nuevas tecnologías y modalidades que permitan realizar aportes en el sector. Para esto, sus caballitos de batalla serán IMPSA y el INVAP.
“En este proceso IMPSA tiene dos activos muy grandes, todo lo que es su aval y experiencia de diseño. En este proceso para la Argentina es esencial que no sólo tenga lo experimental, sino los fierros. En este paquete, incluimos la construcción de torres y la fabricación de los aerogeneradores”, sostuvo el secretario de Industria y Desarrollo Productivo de la Nación, José Ignacio de Mendiguren, en una entrevista realizada durante su paso por Madrid, el 8 de noviembre.
Para esto, el funcionario encabezó una delegación que viajó a España a comienzos de mes para intentar incluir a las empresas argentinas en el Corredor Vasco del Hidrógeno, que nuclea a 70 organizaciones vinculadas con esta industria.
El primer paso para lograr esto será la aprobación de la nueva ley de “Promoción del Hidrógeno bajo en Emisiones de Carbono” y, luego, que los sucesivos gobiernos respeten lo establecido en su texto.

Por Hernán Dobry

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