La producción química y petroquímica en la Argentina se derrumbó el 13% en diciembre en comparación con el mismo mes del año pasado y cerró el año con una pérdida acumulada del 5%.
En tanto, la actividad del sector creció un 9% frente a lo registrado en noviembre impulsada principalmente por los finales agroquímicos, según el informe mensual elaborado por la Cámara de la Industria Química y Petroquímica (CIQyP®).
“La evolución de ventas, producción y exportaciones locales durante el año 2025 muestran la resiliencia del sector químico petroquímico frente a un año muy complejo, en donde la sobreoferta global de productos comprimió precios y márgenes y un mercado interno que no logró recuperar los valores de años anteriores – afirma su director ejecutivo, Jorge de Zavaleta, en el reporte -. Para 2026, se tienen mejores expectativas con un mercado global que se está ajustando en producción por cierres de plantas no competitivas y un mercado interno que si se cumplen los pronósticos de crecimiento del PBI seguro traccionará demanda”.
En tanto, la capacidad instalada de estas industrias en la Argentina presentó un nivel de uso del 66% en diciembre, tanto en productos básicos e intermedios como en los petroquímicos.
Las ventas locales también se derrumbaron un 10% en el último mes del año en comparación con 2024 y un 2% frente a noviembre. Esto llevó a que el acumulado registrara una baja del 16%.
En lo que respecta a las exportaciones, crecieron el 16% en diciembre contra idéntico período del año anterior y un 14% de manera secuencial, traccionado por los finales agroquímicos y básicos inorgánicos e intermedios. El acumulado, en tanto, cerró 2025 en niveles similares a los del año anterior.
La balanza comercial medida en dólares, por su parte, cayó el 18,77%, con las importaciones del sector con una bajada del 0,26%, mientras que las ventas al exterior se desplomaron un 22%.
De esta forma, las operaciones totales del sector en general (locales + exportaciones) de los productos de estas industrias alcanzaron los 265 millones de dólares en diciembre y acumularon 3.341 millones en 2025.
Un balance negativo
El año pasado, las paradas de planta impactaron en distintos bloques productivos (fertilizantes, termoplásticos y básicos orgánicos) y generaron una menor disponibilidad de volúmenes y reducciones en las entregas a clientes. Esto derivó en operaciones puntuales de importación, principalmente ventas spot orientadas a cubrir brechas de suministro.
A su vez, la mayor competencia de insumos y productos provenientes del exterior afectó la comercialización, lo que desplazó parte de la demanda local y ejerció presión sobre los márgenes.
Este fenómeno se vio amplificado por la volatilidad de los precios internacionales, que en algunos casos favoreció el incremento de ventas, como ocurrió con ciertos productos intermedios, y en otros limitó la capacidad de colocación.
Por último, la estacionalidad se hizo visible en segmentos como las resinas, donde la caída en ventas responde a patrones de consumo característicos del período. En paralelo, los básicos orgánicos registraron variaciones de stock: primero un leve incremento tras la reanudación de operaciones, seguido por una reducción, lo que reflejó ajustes en la gestión de inventarios.
“El sector atraviesa un escenario condicionado por la interacción de factores operativos (paradas de planta), competitivos (presión importadora) y cíclicos (estacionalidad), que influyen tanto en la producción como en la dinámica de ventas”, concluye el informe.
