La construcción del gasoducto Mercedes-Cardales, en la provincia de Buenos Aires, ha comenzado a generar preocupación en el Ente Nacional Regulador del Gas (ENARGAS) por la calidad de algunos materiales que se utilizarán en la obra.
El principal temor del organismo conducido por el interventor Osvaldo Pitrau reside en el estado en el que se encuentran los “caños recuperados” que la empresa Energía Argentina (ENARSA) decidió destinar para este proyecto.
Estos tubos habían sido comprados por el fideicomiso administrado por el Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) para usarlos en otros proyectos y permanecían abandonados desde 2015 en depósitos ubicados en las localidades bonaerenses de Otamendi y Spegazzini.
Ante esta situación, el ENARGAS le envió a Transportadora de Gas del Sur (TGS) y a Transportadora de Gas del Norte (TGN) la nota NO-2022-114399365-APN-DIRECTORIO#ENARGAS el 26 de octubre en la que les recordó que “poseen la responsabilidad y oportuna obligación de la habilitación y conexión” a los troncales a los que se unirá este nuevo ducto, por lo que deben controlar la calidad de los materiales que se utilizarán en su construcción.
Esto se debe a que el gasoducto Mercedes-Cardales será una extensión de la licencia que cuenta actualmente la primera. Eso la convierte en responsable del ejercicio de policía técnica de seguridad desde la conexión a su troncal (incluyendo las estaciones de medición en Mercedes, la planta compresora y el gasoducto con sus correspondientes instalaciones de superficie) y hasta la primera brida de la válvula de bloqueo en la entrada a la estación de medición (EMED) Cardales.
En tanto, a TGN le corresponderá llevar a cabo una tarea de control menor: hacer lo propio desde este último punto hasta donde se unirá el nuevo caño con su ducto, incluyendo la EMED Cardales.
Sin embargo, el ENARGAS les dejó en claro que, más allá de las responsabilidades que tengan sobre cada tramo, “recaen por igual en ambas transportistas” la verificación de lo que ocurra en la totalidad del gasoducto ya que “tienen la obligación de velar por toda la normativa de seguridad y medio ambiente vigente del marco regulatorio y de toda aquella que sea de aplicación de acuerdo con las pertinentes competencias locales”.
Por eso, ambas empresas “deberán asegurar, no solamente el correcto estado de integridad estructural de las tuberías a ser utilizadas e instaladas en el proyecto Gasoducto Mercedes–Cardales conforme la normativa técnica de rigor aplicable tanto local como internacional, sino además la correcta conformación y registración de la totalidad de la documentación correspondiente al proceso de fabricación original, su estado al momento de la decisión de recuperación y utilización por parte de ENARSA”.
A su vez, TGS y TGN tendrán que controlar que se hayan realizado correctamente “todas las inspecciones, ensayos, pruebas y retrabajos previstos en la misma normativa, que puedan haber resultado o resultar necesarias a posteriori, de forma íntegra y trazable, a fin de disponer y contar con toda la información establecida para tuberías que son puestas en servicio”.
Finalmente, el ENARGAS les ordenó que notificaran a la UTE entre Techint y Sociedad Argentina de Construcción y Desarrollo Estratégico (SACDE), encargada de la construcción del proyecto, y a Esuco, que desarrollará la planta compresora Cardales, para comunicarles que deberá llevar adelante este requerimiento.
Todos estos controles tendrán que realizarlos antes del inicio de los trabajos de campo con las cañerías recuperadas e informar “documentadamente” al ente regulador “el debido cumplimento” de todos los procesos que se realicen con ellas.
En la misma nota, el ENARGAS les recordó a ambas empresas que son responsables de “cualquier eventualidad o incidente que pudiese ocurrir, lo que incluye sin dudas los correspondientes pedidos de información sobre los materiales empleados o a emplearse en el gasoducto Mercedes-Cardales”.
La primera en responderle fue TGS, mediante la nota DAL/DARI/DO Nº 1018/22, firmada por su apoderada Silvia Mignone Díaz, que le remitió al ENARGAS el 4 de noviembre.
Allí, le comunicó que dos días antes les había remitido a la UTE y a Esuco las comunicaciones DAL/DARI/DO Nº 1017/22 y DAL/DARI/DO Nº 1019/22, respectivamente, en la que les informaba sobre los requerimientos que le había encargado el ente regulador.
Finalmente, le adjuntó en la respuesta la nota DAL/DARI/DO Nº 499/22 que le envió a ENARSA el 3 de junio, en la que la informaba sobre los caños que se encontraban disponibles en los diferentes centros de acopio, los que se necesitaban para la obra y cómo debían completarse las cantidades faltantes.
“Remitimos las especificaciones que fueran enviadas mediante nuestra nota TGS DAL/DARI/DO Nº 499/22 y a las que TGS se remite por ser el último documento que obra en nuestro poder, por lo tanto, se requiere de esa empresa que nos remita el documento final aprobado y la planificación que haya elaborado para la recuperación de la cañería, permitiéndonos de esa manera ejercer el control que fuera ordenado por ENARGAS sobre la cañería de BICE a ser utilizada en las obras de marras”, sostuvo la transportadora en la misiva.
TGN, en tanto, le respondió al ENARGAS el 7 de noviembre a través de la comunicación TGN-466-2022-GECOM firmada por sus apoderados Sebastián Mirkin y César Pronsato, en la que la adjuntó las cartas enviadas a la UTE (TGN-465-2022-GECOM y a la empresa estatal de energía (TGN-464-2022-GECOM) ese mismo día.
Allí, también le explicaba que no formaba parte del acuerdo al que habían alcanzado ENARSA y TGS, por lo que le solicitaba a la firma controlada por Agustín Gerez que le remitiera toda la “información técnica vinculada con la conexión del Gasoducto Mercedes–Cardales con el Sistema Norte, particularmente aquella concerniente a los materiales que serán utilizados para dicha conexión”.
Hasta el momento, ninguna de las dos transportadoras recibió respuesta alguna de la empresa estatal de energía con la documentación requerida ni cualquier otra información al respecto, afirma una fuente que conoce de cerca el proyecto.
Esta situación también está preocupando a YPF, ya que ENARSA la contrató para realizar la inspección de esta obra junto con la del gasoducto Presidente Néstor Kirchner (GPNK) por lo que será la responsable de todo lo que ocurra con estos caños, explica.
Cañerías en problemas
La preocupación del ENARGAS respecto a los “caños recuperados” se debe a que fueron apilados durante siete años a la intemperie, sin cobertura y directamente sobre el suelo donde se oxidaron interna y externamente por la humedad del piso y las lluvias. A su vez, su recubrimiento se ha secado, en su gran mayoría, por la exposición al sol.
“Va a ser necesaria una segmentación de los tubos porque no todos están en las mismas condiciones. El estado del recubrimiento depende de donde ha estado expuesto. El óxido se ve de adentro de la cañería sobre todo los que se encuentran abajo de todo”, afirma una segunda fuente que conoce de cerca el proyecto.
Por eso ENARSA le pidió a TGS, que revisara qué tubos podrían realizarse. De ese trabajo, surgió un informe que le presentó el 3 de junio con el detalle de las cantidades que se encuentran disponibles en los dos centros de acopio para utilizarse en las obras.
Por eso, la compañía estatal de energía sostuvo en un comunicado que emitió en septiembre, que los caños habían pasado por una “prueba de calidad e integridad” para evaluar si estaban en condiciones de ser reutilizados en el gasoducto Mercedes-Cardales.
Sin embargo, esta tarea aún sigue en pleno proceso porque le está resultando difícil poder terminarla ya que hay “caños que está siendo difícil identificarlos porque se le han borrado la numeración que traían de fábrica”, destaca la segunda fuente.
A su vez, el paso de los años que estuvieron abandonados hizo que se perdiera la documentación sobre varios de ellos, donde consta el espesor de la chapa que tiene cada uno y algunos de ellos, incluso, están extraviados, detalla la primera fuente.
Por otra parte, todas las cañerías tienen vencidas las pruebas hidráulicas provistas por el fabricante por lo que ENARSA deber que realizarlas nuevamente antes de poder enviárselas a las constructoras.
“Estos caños deben pasar por un ensayo (despegue catódico) en el que se revisa el estado en el que se encuentra cada uno en forma individual. Esta inspección aprueba los que son utilizables y esto debe quedar registrado. Esto no se está llevando a cabo”, sostiene la primera fuente.
Nada de todo esto le fue informado aún a TGS y TGN. A su vez, estos inconvenientes han provocado que la entrega de los caños que está realizando ENARSA a la UTE Techint-SACDE se esté llevando lentamente.
Hasta el momento, le envió 7.500 metros (625 tubos) de 30 pulgadas, a los que hay que sumarle algunos otros que se encuentran en los lugares de acopio y que aún no fueron retirados por los contratistas.
Lo que no queda en claro es por qué ENARSA le despachó 7.500 metros de estos tubos a la UTE, cuando sólo necesitaba entregarle 6.265. Por otra parte, la empresa estatal de energía nunca informó a qué precio los pagó ya son propiedad del fideicomiso del BICE y fueron abonados por los usuarios.
Esta cantidad, de cualquier forma, se encuentra muy lejos de los 7.444 caños (incluyendo los de 36 pulgadas para el loop Ordoqui) que la firma conducida por Gerez anunció que había recuperado para el proyecto, en un acto que realizó el 27 de septiembre, en el que participó el ministro de Economía, Sergio Massa, y la secretaria de Energía, Flavia Royón.
La empresa estatal de energía necesita utilizar sólo 6.265 metros de caños de 30 pulgadas para el gasoducto Mercedes-Cardales, para completar la extensión que se hizo a su traza, luego de que TGN pidiera cambiar el lugar de interconexión con su troncal.
De estos, 1.555 metros corresponden a tubos API 5L X70 de 8,12 milímetros de espesor, para lo que podría usar los 17.827 metros que se encuentran acopiados en el depósito de Otamendi.
Los restantes, 4.710 metros son de los caños API 5L X70 de 11,69 milímetros. En este caso, ENARSA podría utilizar los 1.473 metros guardados en Otamendi y en Spegazzini.
Para los restantes, podría usar los 253 metros de tubos API 5L X65 de 12,70 milímetros que se encuentran en Otamendi, los 153 metros que están en Spegazzini, a los que se le podrían sumar los 80 metros de los API 5L X65 de 15,90 milímetros que también están acopiados allí.
“Esto suma 535 metros de cañería pesada que puede utilizarse, con lo cual habría que ampliar la compra en 2.702 metros de cañería de 30 pulgadas API 5L X70 de 11,69 milímetros”, le sugirió TGS en la nota DAL/DARI/DO Nº 499/22 enviada a ENARSA el 3 de junio.
Los restantes 74.500 metros le fueron adquiridos a la empresa SIAT en la licitación GPNK Nº 01/2022 que la firma conducida por Gerez lanzó en febrero y adjudicó el 4 de mayo. El contrato contaba con una cláusula de que podía adicionarse un 20% más de esa cantidad al mismo precio que los anteriores si fueran necesarios.
Para resolver el problema del estado en el que se encuentran los “caños recuperdados”, la UTE planea llevar a cabo diferentes trabajos para adecuarlos a los niveles de calidad que requiere la construcción del gasoducto Mercedes-Cardales.
En lo que respecta al óxido que tienen los tubos internamente, se llevarán a cabo diferentes trabajos de limpieza con productos químicos a lo largo de distintas etapas antes de ser colocados en el tendido.
Para el problema del revestimiento reseco, planea recortar las partes dañadas y, en su lugar, reemplazarlo por mantas termo contraíbles después de realizar la soldadura estándar. A esto, se le sumará luego el recubrimiento con una segunda manta que se le realiza a la totalidad de la cañería, explica la segunda fuente.
Un problema similar
Al igual que en el gasoducto Mercedes-Cardales, ENARSA también utilizará “caños recuperados” de 36 pulgadas para la construcción de parte del loop Ordoqui, en la provincia de Buenos Aires.
Para esto, la compañía estatal de energía precisa reciclar unos 13.964 metros de tubos, ya que los 14.500 metros restantes fueron incluidos en la compra realizada a través de la licitación GPNK Nº 01/2022.
De estos, 13.388 metros corresponden a cañerías de 36 pulgadas API 5L X70 de 10 milímetros de espesor, para los que podría utilizar los 13.543 metros que se encuentran acopiados en el depósito de Otamendi.
Los restantes, 5760 metros son de caños API 5L X70 de 14,40 milímetros. En este caso, ENARSA podría usar los 922 metros que se están en el mismo sitio. El sobrante, en tanto, podría servir para reemplazar a los anteriores, en caso de que haya alguno dañado.
Para los restantes, podría utilizar los 253 metros de tubos API 5L X65 de 12,70 milímetros que se encuentran en Otamendi, los 153 metros que están en Spegazzini, a los que se le podrían sumar los 80 metros de los API 5L X65 de 15,90 milímetros que también están acopiados allí.
Si bien los 4.200 metros (350 cañerías) que lleva despachados por ENARSA en la actualidad están muy lejos de la cantidad total necesaria para la obra, se trata de una etapa secundaria del proyecto ya que recién podrá utilizarse cuando el GPNK alcance su capacidad máxima de transporte de 40 millones de metros cúbicos por día (Mm3d) de gas natural.
Esto llevará varios años para conseguirse ya que, para eso, deberá construirse primero la segunda etapa, entre la localidad bonaerense de Salliqueló y la santafecina de San Jerónimo, que aún carece de la ingeniería básica.
Por Hernán Dobry
