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20 septiembre, 2020
Energía Finanzas

La estrategia financiera de Pampa Energía

La empresa de Marcelo Mindlin sigue de cerca los movimientos de los mercados

Pampa Energía planea seguir adelante con su plan de recompra de acciones y bonos que viene llevando adelante desde hace dos años, ya que sus directivos consideran que es la mejor inversión que hay en el mercado en este momento, afirma una fuente cercana a la compañía.
“Con los bonos a un 80% del valor y las acciones a precios baratos, no hay mejor inversión en dólares. Teniendo cash flow positivo es todo un negocio y vamos a seguir haciéndolo sin no cambian las condiciones de mercado”, explica.
El administrador de cartera de un fondo de inversión local concuerda con la estrategia que está llevando adelante la compañía de Marcelo Mindlin, pero señala que debería focalizarse más en recomprar renta fija en lugar de hacerlo en variable.
“No entiendo para qué compran acciones y no más deuda, que es un mejor negocio y les baja el apalancamiento, además de que están con un descuento financiero más que atractivo”, resalta.
Desde la compañía, han percibido esta señal, por lo que la fuente señala que se van a focalizar las operaciones de adquisición en “bajar la deuda”, aunque también seguirán recuperando sus papeles “cuando estén a un precio que resulte interesante”. La última operación que realizaron fue el 6 de julio y, desde entonces, no han vuelto a los mercados de renta variable.
“El Directorio tuvo en cuenta la diferencia entre el valor de los activos de la compañía y el precio de la cotización de las acciones en el mercado, el cual entienden que no refleja ni el valor ni la realidad económica actual ni la potencialidad”, afirma Gabriela Curutchet, directora asociada de la calificadora de riesgo FixScr.
Pampa Energía incrementó el alcance de su séptimo plan de recompra de sus papeles en la Argentina y los Estados Unidos a 3.600 millones de pesos (51,39 millones de dólares) o el monto menor hasta alcanzar el 10% del capital social y cambió su denominación a moneda nacional, el 25 de junio.
Ese mismo día, también modificó el precio objetivo que había fijado para el programa a 11 dólares por ADR en la New York Stock Exchange (NYSE) y 52,88 pesos por acción ordinaria en Bolsas y Mercados Argentinos (BYMA). Sin embargo, el 11 de agosto volvió a subirlo a 13 dólares y 67,34 pesos, respectivamente.
Originalmente, su Directorio había aprobado un límite de 20 millones de dólares para el este plan en moneda estadounidense el 13 de abril, y había fijado un valor máximo de 10 dólares y 34,71 pesos, para cada uno de ellos, durante 120 días corridos a partir del 10 de julio.
Los ADRs de Pampa Energía se negocian a 11,44 dólares en la NYSE, mientras que sus acciones ordinarias se tranzan a 58,15 pesos en BYMA, según la cotización del día de hoy en ambos mercados.
Hasta el momento, la empresa de Marcelo Mindlin lleva realizadas solo tres operaciones correspondientes a esta etapa, en las que invirtió un total de 2,63 millones de dólares con los que adquirió 239.555 ADRs. Aún le quedan disponibles 48,80 millones de este plan.
El 1 de julio, la compañía concluyó con la sexta fase de su programa de recompra de acciones, que había lanzado el 11 marzo, y en el que desembolsó 27,02 millones de dólares a lo largo de 120 días.
La primera vez que Pampa Energía había apelado a este recurso fue el 11 de mayo de 2018 cuando fijó un precio máximo para la operación de 55 dólares para sus títulos en los Estados Unidos y 60 pesos para los que se transan en Buenos Aires.
Desde ese entonces, la compañía de Marcelo Mindlin ha retirado del mercado 13.581.275 ADRs en los que lleva invertidos un total de 231,92 millones de dólares, al 6 de julio, cuando se produjo la última transacción.
Gracias a esto, su capital emitido en la NYSE y BYMA se redujo a los 61,67 millones de ADRs y 1.541,80 millones acciones ordinarias, con lo que su capitalización de mercado alcanza un total de 1.241 millones de dólares, a la cotización de hoy.
A pesar de todos estos planes, los papeles de la compañía no han parado de desplomarse en los Estados Unidos de la mano del recrudecimiento de la crisis financiera que atraviesa la Argentina, a lo que se la ha sumado los efectos económicos que está trayendo la cuarentena en el país.
Así, sus ADRs se cayeron el 31,46% en lo que va del año y un 25,28% en los últimos doce meses. En tanto, sus acciones ordinarias subieron un 17,83 y 72,55% respectivamente en Buenos Aires impulsadas por el ajuste de la devaluación del peso.
La consultora estadounidense Zacks Equity Research estima que “la presión vendedora podría terminar pronto” ya que dos “estimaciones de ganancias de la compañía han estado subiendo” en los últimos dos meses y ninguna las han reducido. Por eso, aconseja “comprar” sus papeles.
En el primer semestre, Pampa Energía reportó una caída del 30% de su EBITDA ajustado a 341 millones dólares frente a los 484 millones del mismo período del año anterior, impulsado por el desplome del 69% en su unidad de distribución de energía, del 65% en la de petróleo y gas (O&G), del 60% en la de petroquímica y en la 23% en holding y otros, que se vieron compensado parcialmente por un incremento del 6% en generación de energía y menores eliminaciones intersegmento.
Curutchet señala que esta tendencia podría continuar a lo largo de este año por lo que estima que su rentabilidad ajustada se reduciría a 450 millones de dólares en 2020, en comparación con los 690 millones obtenidos en 2019, con una bajada del 8% del sector de generación y un 47,67% en el de O&G.
Esto se debe a “la disminución del precio del gas, la reducción de la remuneración sin contratos y suspensión de los ajustes mensuales en el segmento generación, y postergación de ajustes tarifarios en el segmento de distribución”, explica.
Pampa Energía reportó, en su balance del primer semestre, que cuenta con 474 millones de dólares de efectivo en caja, monto que se reduce a 393 millones si se excluyen lo que tienen disponible Edenor y sus demás empresas afiliadas, como Greenwind, OldelVal, Refinor, CTBSA, Transener y Transportadora de Gas del Sur (TGS), al 30 de junio.
La compañía cuenta con una “buena capacidad de generación de flujo de caja, respaldada por su base sólida de activos y posición como productora integrada de energía, que también es capaz de abastecer de gas natural gran parte de los requerimientos de sus plantas térmicas a través de sus actividades de producción y exploración en el sector de petróleo y gas”, afirma Daniela Cuan, vicepresidente y analista senior de la agencia Moody’s Investors Service, y agrega que, además, tiene “una buena posición de liquidez” y “bajo apalancamiento”.
Curutchet coincide en este panorama y señala que “la fuerte posición de liquidez” que muestra de Pampa Energía “le va permitir atravesar el ciclo adverso aun alcanzando un apalancamiento pico cercano a 3,80x en 2020” ya que “mantiene una considerable flexibilidad financiera y un flujo de fondos libre positivo”, que servirían para mitigar los “mayores riesgos regulatorio y de contraparte”.
Esto le ha permitido seguir adelante como su plan para reducir su deuda hasta situarla en los 1.431,08 millones de dólares a través de la recompra de sus bonos internacionales, para el que lleva desembolsados 158,23 millones de dólares desde que lo lanzó en agosto de 2019.
En lo que va del año, Pampa Energía adquirió 89,96 millones de sus títulos Serie T con tasa del 7,375% y vencimiento en 2023, a un valor promedio de 74,78 dólares por cada 100, por los que pagó un total de 67,27 millones. De esta forma, quedaron en el mercado un remanente de 396,60 millones de dólares en circulación.
A su vez, recompró 42,69 millones de sus bonos Serie I con tasa del 7,50% y vencimiento en 2027, a un precio promedio de 68,75 dólares por cada 100, por los que abonó un total de 28,24 millones. Así, todavía le quedan por cancelar 644,30 millones más.
Finalmente, compró 150.000 millones de sus títulos Serie III con tasa del 9,125% y vencimiento en 2029, aunque no informó el precio que pagó por ellos. De esta forma, quedaron en el mercado un remanente de 292,50 millones de dólares en circulación.
Por esta razón, Curutchet estima que el indicador de apalancamiento neto se mantendrá cercano a las 3x y las coberturas de intereses “continuarán siendo holgadas” ya que su “liquidez corriente se ve favorecida por un perfil de vencimientos de largo pazo”.
Moody’s les asignó a sus bonos internacionales la calificación “Caa3” el 8 de abril y, desde entonces, los ha mantenido con perspectiva “negativa”, siguiendo el cambio en el panorama de riesgo crediticio de la Argentina.
En tanto, la agencia Fitch Ratings, reafirmó su nota “CCC” para la deuda a largo plazo de Pampa Energía el 2 de julio, que le había colocado el 5 de septiembre de 2019, cuando se la bajó desde “B-”.

Otras operaciones
La estrategia de recompra de bonos y acciones que viene siguiendo la empresa de Marcelo Mindlin también la ha venido aplicando a sus controladas, como Edenor, Transener y TGS, aprovechando los bajos precios a los cotizan en Buenos Aires y Nueva York.
En lo que va del año, adquirió 400.000 ADRs de la distribuidora eléctrica a un promedio de 3,60 dólares cada uno con lo que incrementó su participación al 55,10% del total del capital social emitido.
En tanto, Pampa Energía, se hizo con 1,61 millones de papeles de TGS en los Estados Unidos a un precio promedio de 4,53 dólares cada uno en los primeros seis meses de 2020, como parte de su sexto programa de recompra, con lo que ahora controla un 27,60% de la transportadora de gas.
En paralelo, Edenor lleva adquiridos 23,70 millones de su bono con tasa del 9,75% y vencimiento en 2022 a un precio promedio de 71,50 dólares por cada 100, por los que pagó un total de 19,59 millones. Así, todavía le quedan por cancelar 136 millones más.
Finalmente, Pampa Energía recompró 1,30 millones de la obligación negociable Clase 2 de Transener con tasa del 9,75% y vencimiento en 2021, a un valor de 91,20 dólares por cada 100, por los que abonó un total de 1,19 millones. De esta forma, quedaron en el mercado un remanente de 90 millones de dólares en circulación.

Por Hernán Dobry

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