Finalmente en esta segunda mitad del año y en vísperas de las elecciones, el contexto macroeconómico ha golpeado a Vaca Muerta. Al mirar las principales variables, vemos un estancamiento de la producción de petróleo, de lo pozos perforados y de las exportaciones. Solo aumentaron las fracturas shale gracias a la continua ganancia de eficiencia que realizan las empresas y la producción de gas por el llenado del gasoducto NK. La falta de insumos importados, junto a un precio local que sigue bajando en dólares (oficiales) pueden ser parte de la explicación. Ya no se escucha la queja de que “no hay capacidad de evacuación” sino que “no hay repuestos”.
Los economistas en general dicen que 2024 será el año de los ajustes necesarios que golpearán fuerte la economía “para luego poder crecer”. Esto sería así independientemente del partido que termine electo dado el límite al que hemos llegado. Sería una pena en un año que será durísimo, dilapidar la oportunidad de realizar las reformas necesarias que pavimenten el futuro. Será clave para cualquier candidato ganador explicar el difícil camino hacia una normalización macroeconómica.
En materia energética, las reformas y oportunidades son múltiples. Dejamos a continuación un breve resumen con nuestras ideas.

Por Daniel Dreizzen
