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21 septiembre, 2020
Energía Finanzas

La disyuntiva de Scatec para terminar su parque solar

La empresa noruega está intentando concluir las obras de Guañizuil II A en San Juan.

Apenas un puñado de empresas locales e internacionales están avanzando en la construcción de los proyectos de energías renovables que les fueron adjudicados durante el gobierno de Mauricio Macri y las pocas que lo están haciendo deben atravesar todo tipo de contratiempos que le vienen creando los gobiernos locales, provinciales y el nacional que sólo han logrado postergar la terminación de las obras y el inicio de la generación de electricidad.
El principal problema de Scatec Solar es que ya tiene terminada su planta fotovoltaica e, incluso, ha concluido con el proceso de comisionado en frío, pero no puede realizar las pruebas en caliente, necesarias para el inicio de operaciones comerciales (COD por sus siglas en inglés), porque el Ente Provincial Regulador de la Electricidad de San Juan (EPRE) aún tiene pendiente la finalización de las obras de la línea de 500 kV para conectar las estaciones transformadora (ET) Nuevo San Juan con la de Rodeo Iglesia y la expansión de esta última.
Originalmente, el organismo sanjuanino esperaba tener los trabajos para diciembre, pero se fueron atrasando una y otra vez por diferentes razones, al punto de que antes de que se desatara la pandemia de coronavirus, se habían comprometido a que todo estaría listo a mediados de junio como adelantó Desarrollo Energético.
Mientras tanto los noruegos seguían trabajando con los chinos de Huawei y los estadounidenses de NEXTracker en las pruebas para tener todo listo para realizar el comisionado en caliente, un proceso que le podría llevar cerca de un mes más, después que pudieran conectarse a la ET.
Nada de esto se cumplió y la cuarentena terminó por complicar aún más la situación ya que el EPRE debió paralizar los trabajos luego de que el gobierno nacional decretara el aislamiento social preventivo y obligatorio a partir del 20 de marzo.
El parate provocó demoras de cerca de un mes en el avance de las obras hasta que la administración de Alberto Fernández permitió que volvieran a la actividad los proyectos de energía. “Los trabajos nunca retornaron al mismo ritmo debido a que muchos operarios se volvieron a sus provincias y se negaron a retornar porque no querían hacer la cuarentena obligatoria”, señala una segunda fuente que conoce de cerca el proceso.
Esto, a su vez, provocó inconvenientes con los proveedores que no sólo se vieron imposibilitados de importar y producir parte de los equipamientos que necesitan para la terminar con la ET, sino que, además, padecieron fallas en parte de los elementos que proveyeron para el proyecto, lo que causó aún más retrasos, resaltan ambas fuentes.
“Faltan llegar materiales menores para la energización de la estación porque el productor se demoró por la cuarentena”, explica la fuente cercana a Scatec Solar. La segunda fuente concuerda y destaca que “las AFIP puso limitaciones para la importación a las empresas creadas para fines específicos (SPV pro sus siglas en inglés) que en este caso no se podían cumplir y que recién lograron resolverlo hace un par de semanas”.
Sin embargo, el principal factor en el retraso de las obras se debe a las fallas que ha tenido parte del material que el EPRE adquirió para la construcción de la línea de alta tensión de 500 kV.
“El proveedor del cable de acero lo ha enrollado mal en las bobinas lo que está provocando que cuando se acelera la velocidad de desarme, se trabe y haya que cortarlo y empalmarlo, lo que ralentiza los trabajos”, señala la segunda fuente.
El EPRE aún no ha informado la fecha estimativa de cuánto podrá tener electrificada la ET. Extraoficialmente, la compañía pudo saber que las nuevas estimaciones son para fines de agosto, lo que retrasaría más de dos meses el COD que tenía estipulado en el contrato firmado con la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico SA (CAMMESA).
“El organismo no nos da una fecha formalmente desde el mes pasado porque dicen que aún están analizando el impacto que está teniendo la cuarentena en las obras”, destaca la fuente cercana a la firma noruega y agrega que hoy le va enviar un pedido formal solicitando un nuevo plazo estimativo.
Estos constantes atrasos en las obras del EPRE y la inestabilidad financiera de la Argentina hicieron que la empresa canadiense Isla Power decidiera devolver los proyectos solares Tocota I (50 MW), Tocota II (6 MW) y Tocota IIA (4 MW) este año, como adelantó Desarrollo Energético.
A esto se suma que el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) tampoco ha publicado aún la resolución con acredita el acceso a la capacidad de transporte, un certificado que le permitirá a Scatec Solar poder acceder al Sistema Argentino de Interconexión (SADI) a través de la línea de alta tensión que está en construcción y despachar la electricidad que genere en Guañizuil II A.
La empresa noruega asegura que completó todo el trámite burocrático en noviembre y, desde ese entonces, no consiguieron que ningún funcionario firmara el expediente que precisa para cumplir con el COD, señala la fuente cercana la firma de energías renovables.

Nuevos impactos
La postergación en la terminación de las obras de la línea de alta tensión y en la ampliación de la ET no sólo le están provocando problemas a Scatec Solar en la conclusión del proyecto, sino que, además, están impactando en sus finanzas, que también se han visto afectadas por las medidas que ha tomado el Banco Central de la República Argentina (BCRA).
Según el contrato firmado con CAMMESA, le empresa noruega se encuentra en condiciones de hacer cumplir la cláusula de compra obligatoria (take or pay) de la energía que debería generar el parque solar a partir del 20 de junio, pero que se ve imposibilitada de hacerlo por cuestiones externas a la compañía.
El problema es que para eso tiene que declarar el COD, algo que no puede realizar ya que aún no llevó a cabo las tareas de comisionado en caliente porque el EPRE tiene pendiente la finalización de las obras en la ET. La empresa está analizando qué estrategia llevará adelante para solicitarlo, ya que considera que legalmente puede hacerlo.
Scatec y Equinor le compraron el proyecto Guañizuil II A a la portuguesa Martifer y a Lader en junio de 2018. Estas desarrolladoras habían sido adjudicadas con un PPA a 20 años de 41,76 dólares por MW para la construcción del parque solar en la licitación RenovAr 2,5, realizada en noviembre de 2017.
Si esto no se soluciona la empresa noruega carecerá de ingresos en el futuro para pagar sus operaciones en la Argentina y deberá recurrir a la asistencia de su casa matriz, con la que ya tiene una deuda de 60 millones de dólares que le suministró para llevar adelante la obras en la planta fotovoltaica.
Allí, reside otro de los inconvenientes que está padeciendo la firma de energías renovables debido a que no puede abonarle los intereses del crédito entre compañías a Equinor debido a las medidas tomadas por la entidad monetaria argentina el 28 de mayo para restringir el acceso al mercado cambiario.
Su comunicación 7330 estableció que “hasta el 30 de junio de 2020 se requerirá la conformidad previa del BCRA para el acceso al mercado de cambios para la cancelación de servicios de capital de endeudamientos financieros con el exterior cuando el acreedor sea una contraparte vinculada al deudor”.
“Tenemos una deuda con nuestros accionistas en Noruega y con estas restricciones no podemos pagar y con el contado con liqui duplicás los costos financieros. Esta medida implica: ‘no te voy a autorizar a comprar los dólares’ – detalla la fuente cercana a la empresa -. El presidente del Central dijo que la medida sería temporaria hasta esa fecha ya que espera que para ese momento esté terminada la restructuración de la deuda con los acreedores internacionales, lo que permita normalizar el mercado local”.
Finalmente, el BCRA también le ha provocado problemas en el pago de las compras realizadas a sus proveedores en el exterior que había realizado el año pasado para la construcción del parque solar y que debía cancelar durante estos meses.
La entidad monetaria había dispuesto el 28 de mayo que las empresas tendrían limitaciones para el acceso al Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) con el propósito de ordenar el pago de obligaciones por la importación de bienes, por lo que deberán solicitar autorización previa para poder comprar dólares para el pago de obligaciones comerciales con el exterior si redujeron el monto vigente al 1 de enero de 2020.
Si bien el 11 de junio, el BCRA incrementó los montos que las compañías podrían comprar de 250.000 a 1 millón de dólares, que establecía la comunicación 7030, esta cantidad sigue imposibilitándole a Scatec Solar cumplir con las deudas que tiene con sus proveedores en el extranjero.
“Tenemos que pagar deuda por 1,30 millones de dólares en el exterior por importaciones que hicimos en 2019 y nos permiten comprar sólo un millón. Es difícil explicarle esto a nuestros proveedores en los Estados Unidos y, también, en nuestra casa matriz en noruega”, concluye la fuente.

Por Hernán Dobry

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