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17 enero, 2022
Infraestructura Petróleo y Gas

Gasoducto de Vaca Muerta: ¿Sueño o realidad?

El gobierno nacional planea impulsar la licitación para desarrollar un sistema de gasoductos en los próximos dos años.

El gobierno nacional intentará, una vez más, impulsar la construcción de un sistema de gasoductos Transport.Ar Producción Nacional, algo que ya ha intentado infructuosamente hacerlo en los últimos dos años y que es menos ambicioso de lo que se proponían realizar en un principio.
El desarrollo del proyecto requerirá de una inversión total estimada en los 3.471 millones de dólares y se llevará a cabo en dos etapas entre 2022 y 2023, cuando estima que estarán concluidas la totalidad de las obras.
Las mayores dudas que sobrevuelan al sector son de dónde saldrán los fondos necesarios para solventar las obras y si el Banco Central de la República Argentina (BCRA) tendrá las reservas suficientes como para hacer frente al pago de las importaciones de gas (en 2022) y para destinarlas a las adquisiciones de equipamientos que se necesitarán realizar para las obras.
La primera etapa, que incluye siete proyectos diferentes, requerirá de un desembolso total de 1.566 millones de dólares. Sin embargo, los números presentados por el gobierno para su fondeo no terminan de cerrar.
Según documentos de la Secretaría de Energía de la Nación, el esquema de financiamiento incluye 183 millones de dólares provenientes de la ampliación del Presupuesto 2021 aprobada por el Congreso Nacional en octubre.
A esto, se le sumarán otros 40.000 millones de pesos (396,97 millones de dólares a la cotización oficial de hoy) que el presidente Alberto Fernández incluyó el 25 de noviembre como parte de un aumento de la partida presupuestaria.
“El Presidente nos instruyó a que iniciemos de inmediato las obras de la primera etapa del Proyecto Transport.Ar Gasoducto Nestor Kirchner, y para eso decidió completar con aportes del Tesoro, los fondos necesarios para asegurar la financiación”, afirma el secretario de Energía de la Nación, Darío Martínez, en un comunicado.
Para los restantes 983 millones, la Secretaría de Energía planea utilizar 476 millones de dólares incluidos en el Presupuesto 2022 (que aún debe ser aprobado) y 520 millones proveniente del impuesto a las grandes fortunas, que originalmente iban a ser destinados a Integración Energética Argentina SA (IEASA). De esta forma, le sobrarían 13 millones para utilizarlos el año siguiente.
Sin embargo, el proyecto de ley de Presupuesto 2022, enviado al Congreso por el Ministerio de Economía, estipula dos erogaciones para esta etapa del proyecto. La primera es de 57.088,17 millones de pesos (566,56 millones de dólares) para la construcción del tramo Tratayén (Neuquén) – Saliqueló (Buenos Aires) del gasoducto de Vaca Muerta, que aún no se concretó, pero ya lo bautizaron “Néstor Kirchner”.
A su vez, estipuló un desembolso de 5.280 millones de dólares (52,40 millones de dólares) para las obras del ducto entre las localidades bonaerense de Mercedes y Cardales, que forman parte, también de la primera fase del sistema de gasoductos Transport.Ar Producción Nacional.
De esta forma, tendrá disponibles un total de 618,96 millones de dólares a los que se le sumarán los 520 millones del impuesto a las grandes fortunas, por lo que totalizará unos 1.138,96 millones. Esto implica que destinará unos 155,96 millones por encima de los 983 millones que precisaba financiar en 2022.
Dado que el gobierno nacional carece de financiamiento externo, estos fondos provendrán, en su mayoría, de la emisión monetaria del BCRA, lo que incrementará aún más el circulante actual y debilitará aún más el valor del peso.
La Secretaría de Energía tampoco explicó cómo hará para resguardar el efectivo de posibles devaluaciones, ya que muchos de los componentes que precisa el gasoducto están valuados en dólares, y de la inflación, que no ha parado de crecer a lo largo de 2021 y que podría continuar por el mismo rumbo en 2022.

El proyecto inicial
La primera fase del sistema de gasoductos Transport.Ar Producción Nacional incluye la construcción de un ducto de 36 pulgadas y 558 kilómetros de largo entre Tratayén – Saliqueló que tendrá la capacidad de transportar 39 millones de metros cúbicos por día (Mm3/d) de gas natural.
Su desarrollo requerirá de un desembolso total de 965 millones de dólares y la Secretaría de Energía estima que las obras podrían estar terminadas a finales de 2022, lo que le permitirá reemplazar importaciones de GNL durante el invierno de 2023.
Se trata del mismo proyecto que había diseñado el gobierno de Mauricio Macri y que intentó licitar en 2019, pero tuvo que suspender el proceso por la inestabilidad financiera del país y, luego, por la transición presidencial.
“La conclusión de las obras de esta primera etapa permitirá un incremento en la capacidad de transporte de 24 Mm3/d y generará un ahorro de divisas de 1.465 millones de dólares y uno fiscal de 1.060 millones anuales, por sustitución de importaciones de GNL, gasoil, así como compensar la caída de la producción de nuestro proveedor boliviano. De igual manera, estas obras potenciaran la capacidad exportadora de gas a nuestros países vecinos”, explica Martínez.
El gasoducto deberá ser llenado con nueva producción proveniente de la cuenca Neuquina. Sin embargo, el gobierno aún no ha anunciado cuáles serán los “incentivos” que les plantearán a las empresas para que incrementen la extracción, ya que los montos de inversión que se requerirá para esto son de varios miles de millones de dólares.
Esta misma etapa también incluye la ampliación del sistema Neuba II (Terminación Ordoqui) que permitirá el transporte del fluido desde Saliqueló hasta la cabecera del ducto Mercedes – Cardales, pasando por diversos puntos de entrega en la provincia de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires.
Esto incluirá la construcción de 39 kilómetros de loops de 36 pulgadas a lo largo del troncal que administra Transportadora de Gas del Sur (TGS), lo que permitirá inyectar 39 Mm3/d. Su desarrollo requerirá de una inversión de 85 millones de dólares y deberá estar terminado durante 2022.
A lo largo de esta fase, también se instalará un ducto de 30 pulgadas de 26 kilómetros de largo entre la localidad santafecina de San Jerónimo y Buenos Aires y otro de 16 pulgadas y 20 kilómetros de largo entre Ezeiza y Buenos Aires para reforzar el tramo final del troncal operado por Transportadora de Gas del Norte (TGN) y permitir la llegada de un mayor caudal a la estación de transferencia Cardales. Su desarrollo requerirá de una inversión de 75 millones de dólares y deberá estar terminado durante 2022.
A su vez, se construirá el gasoducto de 30 pulgadas y 73 kilómetros de largo que unirá las localidades bonaerenses de Mercedes y Cardales que permitirá incrementar el suministro en 9 Mm3/d y unirá los troncales de TGN y TGS. Las obras precisarán de un desembolso de 132 millones de dólares y deberá estar funcionando a fines del próximo año.
La quinta parte del proyecto incluye la ampliación del gasoducto Centro-Oeste que opera TGN e incluye dos loops de 30 pulgadas y 20 kilómetros cada uno que servirá para adicionar un flujo de 5 Mm3/d y aprovechar la capacidad de transporte entre Cuyo y Neuquén, además de ampliar las exportaciones a Chile. Su desarrollo requerirá de una inversión de 160 millones de dólares.
Finalmente, la Secretaría de Energía de la Nación también prevé realizar en dos etapas la reversión del gasoducto Norte, que también gerencia TGN. La primera incluye loops de 30 pulgadas de 15 y 18 kilómetros de largo, mientras que los de la segunda serán de 33,50 kilómetros.
El objetivo de este proyecto es abastecer el noroeste del país con gas de la cuenca Neuquina ante la declinación de los yacimientos locales y el menor flujo desde Bolivia. El desarrollo de las obras precisará de un desembolso total de 150 millones de dólares y deberá estar terminado en 2022.

La segunda fase
Una vez concluidos con estas obras, la Secretaría de Energía de la Nación encarará el desarrollo de la parte final del sistema de gasoductos Transport.Ar Producción Nacional a lo largo de 2023.
Estas obras, que incluyen cinco proyectos diferentes requerirán de una inversión total de 1.905 millones de dólares. Por el momento, el gobierno no ha estipulado de dónde provendrán los fondos necesarios para su desarrollo.
La primera de ellas es la construcción de la segunda fase del gasoducto “Néstor Kirchner” de 36 pulgadas y 484 kilómetros de largo, entre las localidades de Saliqueló y San Jerónimo. Esto permitirá incrementar la capacidad de transporte en 39 Mm3/d. Para llevarlo a cabo, se precisará de un desembolso de 1.575 millones de dólares.
El segundo proyecto incluye la etapa final de la reversión del gasoducto Centro-Oeste en la provincia de Tucumán. Su desarrollo requerirá de una inversión de 100 millones de dólares a lo largo de ese mismo año.
El gobierno, además, planea ampliar la compresión del gasoducto del Noreste Argentino (GNEA) para incrementar la capacidad de transporte en 10 Mm3/d y su conexión con San Jerónimo. Para esto, deberá realizarse 50,50 kilómetros de loops de 30 pulgadas entre las localidades santafecinas de Barrancas y Desvío Arijón.
La Secretaría de Energía de la Nación deberá invertir 90 millones de dólares para llevar adelante el primer proyecto, mientras que necesitará de otros 60 millones más para concretar el segundo. Ambos deberán estar terminado durante 2023.
Finalmente, el sistema de gasoductos Transport.Ar Producción Nacional incluye la construcción de 26 kilómetros de loops de 30 pulgadas en la localidad entrerriana de Aldea Brasileña y la instalación de un equipo compresor de 30.000 caballos de fuerza para elevar los niveles de presión que permitan en el futuro un mayor caudal para exportar a Brasil. El desarrollo de estas obras requerirá de un desembolso de 80 millones de dólares y tendrá que entrar en operaciones a lo largo de 2022.
Una vez que estén terminadas todas estas obras el sistema nacional de gasoductos incrementará su capacidad de transporte en 44 Mm3/d permitirá generar un ahorro de divisas de 2.690 millones de dólares anuales y uno fiscal de 1.946 millones por sustitución de importaciones de GNL y gasoil, además de compensar la caída en los niveles de producción correspondientes a la provisión boliviana.

Por Hernán Dobry

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