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7 agosto, 2022
Petróleo y Gas

Gasoducto de Vaca Muerta: ¿sueño o realidad?

El gobierno nacional debe destrabar normas y conseguir más fondos para poder llevar adelante las obras antes del año que viene.

La empresa Energía Argentina (ENARSA) busca terminar con los procesos licitatorios para la construcción del gasoducto Presidente Néstor Kirchner (GPNK) en una carrera contrarreloj por llegar a tiempo con la obra antes del inicio del próximo invierno.
A la compañía estatal le quedaba pendiente un concurso de precios clave para el desarrollo del proyecto, el GNK 08/2022, que incluye la compra de 127 válvulas esféricas de paso total de 20, 24, 30 y 36 pulgadas que se necesitarán para instalar en los ductos que unirán las localidades Tratayén con Salliqueló y Mercedes con Cardales, además de los trabajos complementarios.
En la apertura de los sobres, la empresa energética recibió siete ofertas, de las cuales seis fueron de empresas locales (KSB Compañía Sudamericana de Bombas, Cameron Argentina, Valvtronic, Kioshi, Valbol y Wenlen) y una italiana (Tormene Americana).
Las firmas competirán por los contratos de cinco grupos que fueron divididos según las fechas en las que la compañía constructora que resulte adjudicada con la obra necesite las válvulas esféricas para colocarlas en cada uno de los tramos de los gasoductos. Para esto, ENARSA estimó que necesitará desembolsar unos 13,87 millones de dólares más IVA, lo que totalizará unos 16,79 millones.
El primero incluye 3 equipos de 20 pulgadas, 10 de 24 y 21 de 36 que deberán ser entregados entre febrero y marzo de 2023. La empresa prevé que necesitará unos 3,96 millones de dólares más IVA para pagar estos equipamientos.
El segundo lote está conformado por 6 válvulas esféricas de 24 pulgadas y 20 de 36 que tendrán que suministrarlas entre diciembre de este año y marzo del siguiente. ENARSA estimó que costarán al menos 3,51 millones de dólares más IVA.
La empresa que resulte adjudicada con el tercer renglón, en tanto, deberá comprometerse a proveer 9 equipos de 24 pulgadas y 10 de 36 en el mismo lapso que la anterior. Para esto, la compañía dispuso de un presupuesto de 2,25 millones de dólares más IVA.
El cuarto grupo incluye 6 válvulas de 20 pulgadas, 9 de 24, 10 de 30 y 1 de 36 a ser entregadas entre diciembre de 2022 y marzo de 2023. La firma estatal de energía prevé desembolsar al menos 2,02 millones de dólares más IVA para su adquisición.
La compañía que resulte ganadora del quinto renglón deberá proveer 11 equipos de 20 pulgadas a lo largo del mes de marzo del año próximo. ENARSA estimó que costarán al menos 640.884 dólares más IVA.
Finalmente, el sexto módulo está compuesto por 3 equipos de 24 pulgadas y 12 de 30, que serán suministrados en abril. Para esto, la empresa estatal destinó 1,50 millones de dólares más IVA.
Las compañías podrán ser adjudicadas con uno o más renglones, pero para eso tendrán que haber ofertado por todas las variedades que incluye cada uno de los ítems que los componen.
La licitación GPNK 08/22 había sido lanzada por ENARSA el 28 de junio tras haber fracasado en el primer intento, cuando debió declarar desierta el concurso de precios GPNK 02/2022, que había sido convocada públicamente el 13 de abril.
En la actualidad, la Comisión Evaluadora de la empresa estatal se encuentra analizando los antecedentes brindados por cada uno de las compañías y sociedades del concurso de precios GPNK 07/2022 para la realización de la ingeniería, la provisión de equipos y materiales y la construcción de la primera etapa del gasoducto y obras complementarias.
A esto se le sumará, un estudio similar que deberá realizar la compañía energética sobre las propuestas recibidas para el suministro de las válvulas esféricas de 20, 24, 30 y 36 pulgadas.

Un camino lleno de escollos
ENARSA se encuentra trabajando contrarreloj para llegar a tiempo al 20 de junio de 2023, la meta que se fijó para la puesta en funcionamiento del gasoducto Presidente Néstor Kirchner, el Mercedes-Cardales, y las obras complementarias.
Sin embargo, la compañía es consciente de que le será difícil cumplir con estos tiempos, como lo expresó en circular aclaratoria 4/2022 del 24 de junio durante la ronda de aclaraciones de la licitación GPNK 07/2022, como adelantó Desarrollo Energético.
Allí, confirmó que los caños necesarios para las obras no estarán disponibles para el 15 de septiembre tal como estipulan los pliegos. “No será factible contar con cañería de 36 pulgadas para la fecha indicada”, sostuvo. Sin embargo, evitó precisar cuándo estarán disponibles.
Ante esta situación ENARSA salió a buscar una solución que le permita recuperar, de alguna forma, el tiempo perdido. Para esto, les ofreció a las constructoras un incentivo monetario por cada día que logren entregar la obra antes de la fecha estipulada.
Como detalló Desarrollo Energético, las empresas percibirán un premio equivalente a los días de diferencia entre el 20 de junio de 2023 y la fecha de verificación del apto para funcionar, multiplicados por 0,050% en función del monto del presupuesto oficial para los renglones 1 a 4, con un límite máximo del 10% del valor total de esa obra.
Para el caso, del apartado 5 (la planta compresora del gasoducto Mercedes-Cardales), el incentivo será un 50% menor al anterior y tendrá un tope máximo del 10% del presupuesto fijado en el contrato.
Más allá de esto, ENARSA deberá destinar el próximo año unos 500 millones de dólares para comprar cargamentos de GNL para cubrir la demanda local entre mayo y la fecha que esté terminada la obra ya que en ese período comienzan la temporada de frío, calcula una fuente del mercado.

El agujero financiero
El mayor desafío que enfrenta la empresa estatal de energía es de dónde sacará los fondos para desarrollar el proyecto. Según lo anunciado por el secretario de Energía de la Nación en noviembre de 2021, esta primera etapa costaría unos 1.097 millones de dólares, que serían financiados con 178.975.941.554 pesos aportados por el gobierno.
Para esto, destinó 59.080.321.152 pesos a través del decreto 809/21 y 60.190.000.000 mediante la ley 27.605 de Aporte Solidario durante 2021. A esto, le sumó 59.080.321.152 mediante el decreto 882/21 y una segunda tanda de impuesto a las grandes fortunas de 625.299.250.
Sin embargo, este plan terminó haciendo agua por todos lados, por problemas legales y por la constante depreciación que viene sufriendo la moneda local frente al dólar desde que se lanzó el proyecto.
El primero de los inconvenientes es que la ley 27.605 establece que el 25% de los fondos recaudados con el impuesto serían destinados a “a programas y proyectos que apruebe la Secretaría de Energía de la Nación, de exploración, desarrollo y producción de gas natural…Queda establecido que Integración Energética Argentina S.A. [actual ENARSA] deberá reinvertir las utilidades provenientes de los mencionados proyectos, en nuevos proyectos de gas natural durante un plazo no inferior a diez (10) años a contar desde el inicio de vigencia del presente régimen”.
Nada de esto es lo que pretende hacer el gobierno con los fondos. Para modificar esta normativa el Presidente Alberto Fernández incluyó una enmienda en el Presupuesto Nacional 2022, que fue rechazado por el Congreso Nacional.
Ahora, la única salida que le queda a ENARSA para poder disponer de estos fondos para el gasoducto es que modifiquen el texto de la ley 27.605 por uno nuevo, que deberá aprobar el Parlamento.
A esto hay que sumarle un inconveniente aún mayor: los montos en pesos que la administración de Fernández le transfirió a la empresa han ido perdiendo poder adquisitivo de la mano de la constante devaluación de la moneda local.
De esta forma, los 60.190 millones de pesos que recibió en septiembre de la ley 27.065, que en esa época equivalían 609,88 millones de dólares a la cotización oficial, hoy sirven para adquirir 465,65 millones, un 23,65% menos que hace diez meses.
Los 59.080 millones de pesos del decreto 809/21 transferidos en diciembre de 2021 representaban en ese entonces 580,08 millones de dólares y, ahora, siete meses más tarde, sólo alcanzan para cambiarlos por 457,06 millones, un 21,21% menos.
A esto, habría que agregarle que los 59.080 pesos que recibió a fines del año pasado mediante el decreto 882/21 equivalían en la época a 577,91 millones de dólares y, en la actualidad sirven para comprar 457,06 millones, lo que implica una caída del poder de compra del 20,91%.
Finalmente, la segunda tanda del Aporte Solidario de 625,30 millones de pesos representaba a comienzos de año 6,09 millones de dólares y, ahora, sirven para adquirir 4,84 millones, un 20,53% menos.
Si se toman todos estos desembolsos, en lugar de haber adquirido 1.701,96 millones de dólares en su momento con los que habría podido financiar holgadamente las obras, en la actualidad le servirán para cambiarlos por 1.384,61 millones. Esto implica una diferencia de 317,35 millones, o sea, un 18,65% menos que antes.
Si bien esto podría servir para cubrir los costos estimados en el presupuesto original que se plantó la Secretaría de Energía de la Nación en noviembre de 2021, las cifras que han surgido de la licitación GPNK 01/2022, para la compra de los caños, y de los montos de referencias fijados en el concurso de precios GPNK 07/2022, han disparado las alertas sobre cómo hará ENARSA para conseguir los fondos que le faltan.
La compañía ya la adjudicó SIAT, la unidad de Tenaris, un contrato de unos 663,70 millones de dólares con IVA incluido (a la cotización oficial de hoy) para la provisión de los tubos de 30 y 36 pulgadas para ambos gasoductos y obras complementarias.
A esto, habría que sumarle que la empresa estatal de energía estableció un presupuesto total de 220.584.329.956,23 pesos (1.706,51 millones de dólares), más IVA para la licitación GPNK 07/2022 para la construcción del proyecto, lo que implica un monto final de 267.233.739.246 pesos (2.067,40 millones dólares), como informó Desarrollo Energético.
De esta forma, la obra le terminará costando a ENARSA al menos 2.731,10 millones de dólares, a los que habría que sumarles montos menores correspondientes a las licitaciones GPNK 04, 05, 06 y 08 y los incentivos que está ofreciendo la compañía para acelerar los tiempos de construcción.
Esto implica que a la empresa le saldrá como mínimo 1.634,10 millones más de lo que tenía previsto originalmente, lo que equivale a un incremento presupuestario del 148,96%.
“El gasoducto Nestor Kirchner en 36 pulgadas costará por lo menos 100 dólares por pulgada metro, diez veces más caro en dólares por pulgada metro que las obras de los años ’90 y que la expansiones de 2005 – afirma una segunda fuente del mercado -. Entre seis y siete veces más caro que la oferta de Odebrecht para las ampliaciones 2006-2008. Entre dos y tres veces más caro que el precio final de las ampliaciones 2006-2008. Y si tomamos solo la parte de servicios de construcción, los números son escandalosamente más altos”.
Esta diferencia en los montos generará un agujero financiero a la empresa estatal de energía de 1.346,49 millones de dólares, que hasta el momento nadie explicó cómo harán para cubrirlos.

Por Hernán Dobry

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