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7 agosto, 2022
Petróleo y Gas

Gasoducto de Vaca Muerta ¿otro nuevo fracaso?

El proyecto encabezado por Energía Argentina (ENARSA) corre riesgo de no llegar a buen puerto por cuestiones política y financieras.

La construcción del gasoducto Presidente Néstor Kirchner (GPNK) y sus obras complementarias corre serios riesgos de no llegar a buen puerto debido a diversos factores que van desde lo político a lo financiero.
Según una fuente cercana a la Secretaría de Energía de la Nación, otra de la industria y el ex ministro de Energía y Minería de la Nación, Juan José Aranguren, los trabajos no estarán terminados a tiempo para el próximo invierno, lo que le costará a la Argentina miles de millones de dólares en importaciones de gas natural licuado (GNL) para cubrir el faltante.
“No se llega a hacer el gasoducto para junio del año que viene, teniendo en cuenta los desafíos” que hay por delante, afirma el ex funcionario del gobierno de Mauricio Macri, en el programa Cosechas y Negocios.
La propia Energía Argentina (ENARSA) reconoció públicamente que los caños de 36 pulgadas no estarán listos para el 15 de septiembre como habría previsto en su cronograma original, como adelantó Desarrollo Energético.
El atraso se produjo debido a que la empresa estatal de energía tuvo que postergar tres meses la firma de la adjudicación del contrato de compra de los tubos correspondientes a la licitación GPNK 01/2022 debido a que carecía de los fondos para hacerlo y de la autorización del Banco Central de la República Argentina (BCRA) para que SIAT pudiera comprar los dólares y girarlos a Brasil para pagar los adelantos de la compra de las chapas para fabricarlos.
Consciente de que cada vez se le hace más difícil cumplir con la meta del 20 de junio de 2023 para inaugurar el gasoducto, ENARSA incluyó una enmienda en el concurso de precios GPNK 07/2022 con un incentivo monetario para que las constructoras apuraran el ritmo de trabajo, como adelantó Desarrollo Energético.
Sin embargo, pareciera que nada de esto será suficiente para vencer a la realidad. La empresa estatal aún no adjudicó ni firmó los contratos de los cinco renglones para la obra civil y, menos aún, les pagó los adelantos a los ganadores.
Por otra parte, aún no ha abierto los sobres con la oferta económica correspondiente al concurso de precios GPNK N° 08/2022 para la compra de 127 válvulas esféricas de paso total de 20, 24, 30 y 36 pulgadas y según el esquema previsto en los pliegos, las primeras deberían ser entregadas en diciembre.
“Esta licitación es imposible de cumplir ya que estos equipos no se fabrican en la Argentina y para traerlas en barco llevará unos tres meses y si deciden que las envíen en avión los números se van a disparar por el costo logístico”, afirma la fuente cercana a la Secretaría de Energía.
Esto, sumado al atraso en la adjudicación de la compra de los caños y a que aún no están firmados los contratos para realizar la obra civil (que debería estar terminada en diez meses) hace que sea imposible cumplir con los tiempos soñados.
Por esto, tanto la fuente cercana a la Secretaría de Energía como la de la industria coinciden en que el gasoducto recién estará operativo para el invierno de 2024, durante el mandato del próximo presidente que asuma el 10 de diciembre de 2023.
Este no es un factor menor, ya para el kirchnerismo es una afrenta imperdonable hacer una obra y que la inaugure otra administración y, peor aún, un posible mandatario de Juntos por el Cambio.
“Cristina Kirchner está haciendo todo lo posible para boicotear el gasoducto porque no quiere que los beneficios, que pueden ser muchos, y los logros se los quede el próximo gobierno. Las obras corren grandes riesgos de no terminarse porque está mal planificadas. Aún no tienen hecha la ingeniería de detalles ni cuentan con los permisos de impacto ambiental”, explica la misma fuente.
Por eso, señala que están utilizando a los mapuches para generar una disputa inexistente y, luego, utilizarlos como un chivo expiatorio para echarles la culpa de los retrasos en la obra por otras razones ajenas a ellos y del faltante de gas natural que tendrá la Argentina durante el próximo invierno.
“No existe ningún fundamento para este conflicto porque ENARSA le agregó cinco kilómetros extra de extensión a la nueva traza del gasoducto, antes de lanzar la licitación, para no tener que pasar por tierras en disputas con los mapuches”, resalta.

Un problema económico
El factor político podría tratarse de un tema menor, incluso subsanable, en comparación con el agujero financiero que tendrá que tapar ENARSA si desea terminar de construir el gasoducto Néstor Kirchner y las obras complementarias.
A la empresa energética le faltan conseguir unos 125.769.143.423 pesos (952.601.691 dólares a la cotización oficial de hoy) más IVA para poder cubrir los costos que le requerirán los trabajos, lo que implica un 70,27% más de los fondos que le destinó el gobierno nacional.
Esto surge de que los resultados de las licitaciones arrojaron un costo de 304.745.084.977 pesos (2.308.202.753,81 dólares) más IVA para construir el gasoducto (aún pueden variar con la adjudicación de las válvulas), mientras que ENARSA recibirá del Estado 178.975.941.554 pesos (1.355.601.063,07 dólares), correspondientes a los decretos 809/21 y 882/21 y al 25% de lo recaudado con ley 27.605 de Aporte Solidario durante 2021.
Sin embargo, esto último está en duda ya que el texto de la normativa señala que el dinero debería ser destinado a “a programas y proyectos que apruebe la Secretaría de Energía de la Nación, de exploración, desarrollo y producción de gas natural”.
Sin embargo, la fuente cercana a la Secretaría de Energía sostiene que algunos abogados de la compañía afirman que la construcción del gasoducto permitirá el incremento de la producción de gas por lo que “podrían utilizarse para financiar la obra”.
Más allá de esto, ENARSA carece de los fondos suficientes para llevar adelante este proyecto desde el lanzamiento de las licitaciones, ya que las constantes devaluaciones de la moneda nacional y la inflación han erosionado su capacidad de compra, dado que nunca invirtió los aportes del gobierno nacional en instrumentos que le permitieran contrarrestar estos fenómenos.
Esta bola de nieve que comenzó un puñado de centenares de millones de dólares en abril, ahora se han convertido en casi mil millones y la Secretaría de Energía no logra encontrar la forma de poder cubrirlos.
“Esto se resuelve convocando a las empresas productoras de gas natural y pidiéndoles que hagan aportes a cambio de capacidad de transporte, de futuras compras de gas o de permisos de exportación – explica la fuente cercana a la cartera que conduce Darío Martínez -. Esto ya se hizo cuando se construyó el gasoducto por debajo del Estrecho de Magallanes. Para eso, se necesita tener un interlocutor confiable con quién sentarse a dialogar, algo que no tiene este gobierno”.
La Secretaría de Energía sondeó a las productoras locales (Pan American Energy, Pampa Energía y Tecpetrol) a comienzos de año sobre la posibilidad de que realizaran esta contribución, como adelantó Desarrollo Energético.

Una licitación controvertida
El concurso de precios que lanzó ENARSA para la construcción del gasoducto generó controversias desde el mismo día en que se conoció el presupuesto con el que contaría para llevar adelante esta etapa del proyecto.
El problema residía que en que alcanzaba los 220.584.329.956,23 pesos (1.754.749.774,92 dólares) más IVA, con lo que ya superaba en 41.608.388.402,23 pesos (330.994.999,50 dólares) los fondos con los que contaba para toda la obra.
Otro punto que llamó la atención es que, con este monto, sobrepasaba ampliamente los 1.182 millones de dólares que había anunciado Martínez en noviembre para la construcción del GPNK, el gasoducto Mercedes-Cardales y el loop del Neuba 2, ya que aún quedaban por sumarle a ese monto los 546.171.028,58 dólares de la compra de los caños.
Sin embargo, la fuente cercana a la Secretaría de Energía de la Nación desestima esta comparación ya que sostiene que el anuncio fue previo a que se realizaran los cálculos reales de cuánto costarían las obras, un trabajo que recién se hizo recién en mayo.
“La diferencia reside en que los de la Secretaría de Energía no conocen nada del gasoducto y tomaron cualquier valor. Con esas cifras, es imposible poder construirlo”, explica la misma fuente.
Estos montos también contrastaron con los obtenidos en la construcción del gasoducto de Vaca Muerta de 36 pulgadas y 147,63 kilómetros de largo, que llevó adelante Transportadora de Gas del Sur (TGS) en 2018.
En esa oportunidad, la unidad de Pampa Energía pagó unos 44 dólares por pulgada metro para desarrollar una obra de características similares al GPNK, según cálculos realizado por la fuente de la industria.
Sin embargo, el presupuesto establecido por ENARSA fue de un total de 97,91 dólares por pulgada metro (sin incluir el Mercedes-Cardales), lo que implica un incremento del 122,52% en tres años. Incluso, si se dejara afuera el costo de los caños, la obra civil de la primera costó unos 29 dólares por pulgada, mientras que la actual estaba prevista en 72,71, o sea, un 150,72% más.
Según la fuente de la Secretaría de Energía, para entender parte del incremento que hubo en estos costos hay que tomar en cuenta dos factores fundamentales: la desvalorización del peso y la inflación.
A esto, habría que sumarle que la empresa estatal ajustó los valores del presupuesto original de mayo en cerca de un 10% tras la salida de Antonio Pronsato, el funcionario que estaba encargado del armado de los pliegos.
Incluso, la fuente sostiene que los números que incluyó la empresa energética estatal en la licitación estaban mal calculados ya que colocó casi los mismos valores para el renglón 1 (69.304.812.487,23 pesos) y para el 2 (69.294.159.668,23 pesos) y “en el primero hay que cruzar un río y pasar por tierras petroleras y en el otro sólo realizar una barda”.
ENARSA se había basado en los costos de construcción del gasoducto del GNEA, de 2015, que habían sido de unos 34 dólares por pulgada metro. Como la mano de obra se regía bajo el convenio de la UOCRA para esa región, debió ajustarla a los acuerdos de este mismo sindicato, pero para las zonas petroleras, que es mucho más alta, lo que elevó esta cifra a cerca de 50 dólares.
A esto, debió sumarle la inflación acumulada en los últimos siete años y los cruces de ríos, que estimó en unos 3.000-4.000 dólares por unidad (entre 6 y 8 millones de dólares), entre otros gastos.
De esta forma, ENARSA llegó a un valor presupuestario de 67-68 dólares por pulgada metro para el renglón 1, de 61-62 dólares por pulgada metro para el renglón 2, 64-65 dólares por pulgada metro para el renglón 3 y 62-65 dólares por pulgada metro para el renglón. Esto daba un promedio de 64-65 para el GPNK, con una cotización de la moneda estadounidense de 115 pesos.
En lo que respecta a la planta compresora del gasoducto Mercedes-Cardales de 15.000 caballos de fuerza (HP), el cálculo se hizo tomando un costo de 3.700-4000 dólares por HP, por lo que el presupuesto sería de entre 55,50 y 60 millones de dólares, sólo de obra civil.
Finalmente, la empresa estatal de energía obtuvo un precio final de 91,56 dólares por pulgada metros (con caños incluidos), un 6,49% por debajo de los 97,91 establecidos en los pliegos y de 66,57 dólares por pulgada metros (sólo obra civil), un 8,44% más barato que los 72,71 estimados.
En tanto, para la planta compresora el valor ofertado fue de 77,99 millones de dólares más IVA, un 13,88% menos que lo que había fijado ENARSA para la licitación (90.56 millones más IVA).

Un proceso turbulento
Las distintas licitaciones para la construcción del gasoducto Néstor Kirchner, el Mercedes-Cardales y las obras complementarias estuvieron rodeadas de controversias. La primera que lanzó ENARSA, la GPNK 01/2022 para la adquisición de los caños tuvo un solo oferente, SIAT, la unidad de Tenaris que resultó adjudicada con el contrato.
La segunda, la GPNK 01/2022 para la compra de 127 válvulas esféricas de paso total de 20, 24, 30 y 36 pulgadas fue declarada desierta porque ninguna de las propuestas cumplía con los plazos requeridos en los pliegos. La empresa volvió a lanzarla dos meses después bajo el nombre de GPNK 08/2022, con nuevos términos y condiciones.
Finalmente, la GPNK 07/2022, correspondiente a la obra civil, sufrió impugnaciones de los propios participantes y descalificaciones por parte de la Comisión Evaluadora de ENARSA en diferentes etapas del proceso, antes de que se conocieran los montos que cada una ofrecía.
En la compulsa, se habían presentado las UTE Techint-SACDE, Contreras Hermanos-Víctor Contreras, BTU, TGS y Esuco. La primera sólo participó de los primeros cuatro renglones, las dos siguientes en los cinco y las últimas dos en la planta compresora del gasoducto Mercedes-Cardales.
El primer conflicto surgió luego de que la sociedad entre las firmas de Rocca y Mindlin impugnara al consorcio Contreras Hermanos-Víctor Contreras por que la figura legal que había utilizado para la oferta incumplía con lo establecido en los pliegos. A su vez, ENARSA sostuvo que la nota que habían presentado contradecía “la memoria descriptiva” por lo que resultaba “inadmisible técnicamente”.
Por su parte, la empresa controlada por el Estado descalificó a TGS porque consideró que “no posee la capacidad económico-financiera de contratación requerida” para competir por el renglón 5.
Luego de estas descalificaciones, sólo quedaron tres competidores en carrera: la UTE Techint-SACDE y BTU en los renglones 1 al 4 y Esuco y BTU por la planta compresora del gasoducto Mercedes Cardales.
En los dos primeros, el proceso fue bastante similar: La empresa de Carlos Mundín pasó precios (79.697.429.441,15 y 79.691.642.078,84 pesos más IVA) un 15% por encima de lo presupuestado por ENARSA, mientras que el consorcio entre las firmas de Rocca y Mindlin lo hizo un 11,66% y un 19% por debajo respectivamente (61.226.065.841,75 y 56.127.203.699,17 pesos más IVA).
Sin embargo, allí se produjo una particularidad. Tanto la compañía energética estatal como BTU consideraron que el renglón 1 y el 2, costaban los mismo, mientras que la UTE Techint-SACDE, estimó que la primera era 5.098.862.142,58 pesos más IVA (38.619.843,99 dólares más IVA) más cara que la segunda, coincidiendo con lo que había estimado la fuente de la Secretaría de Energía. De esta forma, el costo por pulgada metro terminó siendo de 83,54 y 78,67 respectivamente con los caños incluidos.
“Con el precio que pasaron Techint-SACDE en el renglón 2, están perdiendo plata porque las ofertas no se van a readecuar y con la inflación y los cuatro meses que tardan en cobrar los certificados no les van a dar los números. Deberían haber cotizado 65.000.0000 y 60.000.000 pesos más IVA”, señala.
La primera de las controversias se produjo cuando se abrieron los sobres de la oferta comercial del renglón 3, ya que como la UTE Techint-SACDE ya habían sido adjudicada con los dos anteriores su propuesta era automáticamente descartada, por lo que el único competidor terminó siendo BTU.
Al igual que había ocurrido en los casos previos, la empresa de Mundín pasó un precio más alto que el presupuestado por ENARSA (41.894.940.660,84 pesos más IVA), pero a diferencia de las anteriores fue un 32% por encima de ese valor (55.300.050.685,60 pesos más IVA).
Este número sorprendió a la industria ya que BTU presupuestó un tramo de 133 kilómetros de largo en la provincia de Buenos Aires, donde no hay mayores dificultades, lo mismo que Techint-SACDE lo hizo por 220. De esta forma, la pulgada metro terminó ubicándose en 112,47 dólares, con los caños incluidos.
“En este renglón, hay que pasar por la zona sojera donde van a liquidar tres cosechas: una al 100% de su valor, la segunda al 50% y la última al 30%. Eso te eleva 3 dólares por pulgada metro el costo – resalta la fuente de la Secretaría de Energía -. BTU apostó por este renglón e incluyó en el precio la incertidumbre ENARSA, que no le está pagando a nadie, y que a ellos falta que le abonen las obras del GNEA y las de Aguada del Chañar. Por eso, es tan alta su oferta”.
Ahora, la empresa energética estatal deberá analizar qué hace con esta propuesta ya que en una de las enmiendas del pliego de la licitación incluyó una cláusula que fijaba un tope máximo del 20% del valor presupuestado como techo que no puede superar la oferta más barata para que ser adjudicada en forma directa.
Si monto fuera superior, ENARSA podrá pedirle a la compañía que mejore los precios para que se adecúe al dinero con el que cuenta para la obra o, rechazarla directamente o desecharla ante una negativa de realizar un descuento. Hasta el momento, la Comisión Evaluadora no se ha expedido al respecto.
“El gasoducto Nestor Kirchner en 36 pulgadas costará por lo menos 100 dólares por pulgada metro, diez veces más caro en dólares por pulgada metro que las obras de los años ’90 y que la expansiones de 2005 – afirma la fuente del mercado -. Entre seis y siete veces más caro que la oferta de Odebrecht para las ampliaciones 2006-2008. Entre dos y tres veces más caro que el precio final de las ampliaciones 2006-2008. Y si tomamos solo la parte de servicios de construcción, los números son escandalosamente más altos”.
El mayor escándalo se desató tras conocerse los resultados del renglón 4 ya que la UTE Techint-SACDE ofertó (47.239.500.000 pesos más IVA) un 67,91% más de lo que había presupuestado la empresa energética estatal en los pliegos (28.134.417.139,93 pesos más IVA).
A esto se la suma que por primera vez en todas las compulsas los valores de ambas competidoras fueron casi similares, ya que BTU pasó 47.662.118.988,04 pesos (0,89% por encima), además de que es en la única que no ofreció realizar un descuento. De esta forma, la pulgada metro terminó costando 133,20 dólares, la más cara de todas las compulsas.
“El problema es que ambas compañías no tienen capacidad de trabajo para hacer las otras obras que ganaron en la licitación y está en paralelo en los tiempos que le exige ENARSA en los pliegos. Entonces, van a tener que subcontratar a otras empresas, por lo que le pusieron esos costos y le sumaron un 20% que se van a quedar ellos de ganancia”, detalla la fuente de la Secretaría de Energía.
Finalmente, para el renglón 5 terminaron compitiendo BTU y Escuco ya que TGS y la UTE Contreras Hermanos-Víctor Contreras habían sido descalificadas tras la apertura del sobre uno.
La primera volvió a pasar precios (16.945.803.270,87 pesos más IVA) un 41,73% por encima del presupuesto de ENARSA (11.956.000.000 pesos más IVA), mientras que la segunda lo hizo un 13,88% por debajo (10.296.975.418,62 pesos más IVA). La empresa estatal de energía no respondió a las consultas realizadas para esta nota.

Por Hernán Dobry

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